Diputados leales al CACIF, y el MNR pide aportes


Eduardo_Villatoro

La actividad de la clase política no deja de causar sorpresas, aunque pareciera que todo puede suceder en ese ámbito al que nadie es ajeno, toda vez que afecta al conglomerado social, y de ahí que se vea con recelo, la mayoría de las veces, o con moderado optimismo, en raras oportunidades, lo que realicen, digan o dejen de hacer los políticos en general.

Eduardo Villatoro


La anterior introducción obedece a dos razones. La primera, se deriva de una publicación del periódico digital Plaza Pública, que suele ofrecer informaciones que no contienen los diarios impresos, como la investigación realizada por Alejandro Pérez, con el titular “La más grande de las lealtades”, señalando que la similitud en el voto de los diputados que tienen relaciones con el CACIF es mayor que entre los miembros de los partidos políticos.
 
Subraya el reportaje que ni el género, ni la etnia, ni el distrito por el que fueron elegidos influye de una manera tan poderosa en la forma como los congresistas votan, en vista de que existe un elemento que, según análisis de Plaza Pública, constituye un aglutinador mejor que pertenecer a un mismo partido; un elemento que, sin tener nada que ver casi nunca con la democracia representativa, se erige en la mayor de las lealtades. Se trata de sus vínculos con el sector empresarial organizado. La plutocracia, pues.

Según la investigación, los diputados más leales al CACIF son Emmanuel Seidner, Pedro Muadi, Jean Paul Briere, Gudy Rivera, Mario Linares, Estuardo Galdámez, Nineth Montenegro Cotón, Óscar Chinchilla, Emilenne Mazariegos, Christian Boussinot y Baudilio Hichos.
 
Como puede apreciarse, hay nombres de pila y apellidos propios de la realeza capitalina, con raíces anglosajonas o francesas, pero también uno que otro con apelativos ladino- autóctonos, que intentan o han logrado colarse entre la elite criolla, aunque naveguen con ondeantes banderas populares.
 
La segunda razón es reconfortante. El novel partido Movimiento Nueva República ha anunciado su primera asamblea general para el 7 de octubre, lo que no es nada novedoso, por supuesto. Pero lo que llama la atención es que con desenfado, descaro o singular honestidad cívica, según como se le quiera apreciar, los dirigentes provisionales del MNR admiten sin ambages que no tienen suficiente pisto para financiar esa reunión.
 
Como ese partido, integrado mayoritariamente por jóvenes estudiantes, profesionales, mujeres, pequeños y medianos empresarios, obreros, campesinos e indígenas, no desea comprometerse con grandes financistas, para mantener su autonomía e independencia, solicita aportes económicos de “ciudadanos que igual que nosotros creen que es posible cambiar el país”, y para rescatar la actividad política del fango en que ha caído; de manera que piden aportes voluntarios de Q10, Q20, Q50, Q100 o Q1,000, a depositar en la cuenta monetaria 002-006431-7 del Banco Industrial, a nombre del Movimiento Nueva República,  indicando el nombre del donante, monto entregado y dirección para enviarle el recibo de la donación (deducido del ISR).
 
El MNR informará de los ingresos percibidos y de su cuenta corriente, para que haya transparencia del uso de sus recursos, y no recurrir a grandes financistas que después cobran sus interesados favores. Más información en los teléfonos 2232-3115 y 5317-4927 y en la dirección nuevarepublicaenmoviento@gmail.com
 

(Un diputado afín al CACIF le dice al dentista Romualdo Tishudo: –Doctor, tengo los dientes amarillos ¿qué se debe hacer? -Use corbata café para que haga juego con su dentadura).