Continuamos este sábado con nuestro tema sobre la música del renacimiento que es retablo maravilloso donde pervive el alma dorada de Casiopea, esposa de tul, quien desde siempre es y será mi patria de azúcar y mi vida tibia, y quien es interminable y profunda raíz donde me aferro a cada instante de mi vida.
Del Collegium Musicum de Caracas, Venezuela
Diremos al respecto:
La historia de la música veneciana principia con los músicos flamencos, especialmente con Guillaume Dufay y Josquin Després. Ambos triunfaron en Italia, donde sus obras fueron ampliamente reconocidas y en donde ganaron gran prestigio, pero fue directamente otro maestro flamenco, alumno de Josquin y llamado Adrian Willaert, quien fue nombrado maestro de capilla en la Catedral de San Marcos que inició y fundó la escuela veneciana.
Dio a la famosa Catedral prestigio internacional en materia musical, dejó numerosos y muy importantes alumnos; esto sucedía cuando la escuela flamenca entraba en decadencia, en este momento la escuela veneciana surgía con gran vigor. Se iniciaba una larga era de más de doscientos años, en que la música italiana volvía a ser guía de la música de todo el mundo occidental. Entre los alumnos de Willaert están Vicentino, Zerlino, Cipriano de Rore y principalmente el más destacado de todos: Andrea Gabrieli.
Vicentino hizo fabricar un instrumento precursor del sonido XIII. Este instrumento dividía la octava en 31 partes y cada nota tenía agregados sus medios tonos ascendentes y descendentes, es decir, sus sostenidos y sus bemoles y divisiones menores aún. Este intento no tuvo éxito y se consideró complicado y poco práctico, pero fue una visión del futuro que culmina hasta el siglo XX.
Andrea Gabrieli, nació en Venecia en 1510 y murió en 1586, fue organista de San Marcos. Terminó con el predominio flamenco y fue el primer gran compositor italiano. La estructura polifónica de Gabrieli es sencilla y transparente. Las distintas voces tienen la tendencia de fundirse en una sola en determinados momentos armónicos del discurso, convirtiendo ese momento en homofónico, especialmente en los finales.
Gabrieli utiliza cada vez más a los instrumentos y hace acompañar a las voces humanas de fagots, clarines, sacabuches y órgano. Antes de Gabrieli, la música tenía el objeto de acompañar el texto cantado, ahora la música es más importante que el texto y puede interpretarse sola, sin texto alguno y a cargo exclusivo de instrumentos.
El tema es el motivo principal de la obra musical y ocupa el puesto que antes tenía la palabra; la melodía aumenta en importancia y se centra en la búsqueda de timbres que den el colorido que se busca. Puede decirse, con justicia, que la escuela veneciana de Gabrieli es la fundadora de la música instrumental.
En la catedral de San Marcos había dos órganos colocados frente uno del otro. Esto obligaba a los cantores a colocarse en dos grupos alrededor de cada órgano y se formaron dos grupos naturales.
Estos dialogaban en la interpretación de las obras, así nació otra forma musical que, más tarde, en el siglo XVII habría de llamarse Concerto Grosso, donde la orquesta se divide en dos grupos que se alternan, se repiten y dialogan entre sí.
Un sobrino de Andrea Gabrieli, llamado Giovanni, continuó la obra de su tío ampliándola y dando a los timbres contrastados mayor dramaticidad, es decir, mayor color.
En la música del Renacimiento, los dos Gabrieli tienen un lugar prominente, su influencia llega hasta con obras que inspiran lo que andando el tiempo había de ser uno de los estilos musicales más hermosos de todos los tiempos: la música barroca .