“Cuanto más posee el hombre, menos se posee a sí mismo”. Arturo Graft.
Cuánto lamento, señor alcalde José Pérez Chen, de San Juan Cotzal, Quiché, que le hayan sentenciado a 82 años de cárcel. Si lo conforta, sólo le quedan 81, pues ya estuvo preso un año, y si tomamos en cuenta que el año carcelario, son 10 meses, solo purgará 67 años con 5 meses.
Qué lamento que lo hayan condenado a 82 años, porque usted, Alcalde, elegido por su pueblo para cuidar sus vida y proteger sus bienes, se sintió el dueño y al no agradarle ese muchacho de pelo largo lo calificó de delincuente, y ordenó, “porque usted era el Alcalde”, que lo capturaran y lo torturaran. Pero si era sólo un muchacho de pelo largo.
Y cuando el padre de ese muchacho, Pedro Rodríguez, un agente de la Policía Nacional Civil fue informado que el Alcalde amenazaba con linchar a su hijo, fue en su búsqueda, como haría cualquier padre amoroso, para intermediar y que lo dejaran en libertad. Pero cuando el padre llegó hasta su despacho, señor Alcalde, usted le dijo que a su hijo lo tenían en un “calabozo” y fue a buscarlo.
Entonces usted, señor Alcalde, ordenó que también fuera llevado a prisión. En donde, padre e hijo, fueron torturados por órdenes suyas. Usted ordenaba las torturas, usted era la autoridad. Era el Alcalde. ¡Sigan torturándolos!, gritaba y sus empleados-cómplices le hacían caso. Y usted se sentía la autoridad.
Después, dio la orden final. Su autoridad ante todo, señor Alcalde. Su autoridad, ante todo. “Mátenlos” y así fue. Los mataron. Sacaron de la cárcel al padre y en la plaza pública usted gritaba que lo lincharan, y así fue. El hijo ya estaba muerto.
Y es que tengo la certeza que nadie iba a desobedecer sus órdenes, si usted era la autoridad, señor Alcalde. Qué lamento que lo hayan sentenciado a 82 años de cárcel.
Y cuénteme, cuándo dispuso usted que el joven era delincuente. Tenía sus antecedentes a la vista. Lo habían sometido ya a un juicio. O fue que sólo quería demostrar que usted era la autoridad, señor alcalde José Pérez Chen. Y ¿ por qué linchó al padre? Si solo quería salvar a su hijo. O también usted decidió que era delincuente. Que lamento que lo hayan sentenciado a 82 años de cárcel. Muchos piensan que DEBIERON ORDENAR SU EJECUCION POR MEDIO DE LA INYECCION LETAL. Pero quizás ahora en la oscuridad de su celda, solo con su conciencia, tenga tiempo de pensar que usted era la autoridad y su principal deber era proteger la vida y bienes de las personas, según dice la Constitución de la República. Y su condena sirva de modelo a quienes pretendan hacer lo mismo.