“A menudo entre nuestros motivos de acción, hay uno más poderoso que los demás; el que no se dice”. Jean-Lucie Arreat.
Un techo digno es un derecho al que todos deberíamos tener acceso para contar con la certeza de una vivienda, humana, funcional y propia.
El terremoto del 76 generó masivas invasiones de terrenos en busca de un lugar en donde vivir.
Dirigentes políticos en la oposición motivaron a los “sin techo”, especialmente llegados de la provincia, a invadir terrenos en la periferia capitalina. Y surgió el asentamiento con el nombre del presidente, “Laugerud García”, en la zona 7. Pero es en el gobierno de Vinicio Cerezo que las invasiones cobran fuerza.
El día que toma posesión se producen 34 en el país, y aparece el asentamiento con el nombre de su esposa “Raquel Blandón de Cerezo” y después otro y… luego, ya no fue solo un proceso urbano. Se invadieron fincas, terrenos, playas y el área rural se volvió escenario de movimientos de “reinvindación de la tierra” a manos de “líderes” que se convirtieron en “jefes de jefes”, tal el caso de “Estrellita” seudónimo de una “jefa de jefas” quien visualiza el terreno, determina la situación social, analiza el momento político y utiliza su banco de datos con nombres, direcciones, edades, escolaridad, número de integrantes de la familia y los convoca. Cobra cien quetzales a cada persona por permitirle que invada la tierra, para ella reserva entre tres y cinco lotes. Concretada la invasión, cobra cien quetzales a cada invasor para papeles, y finalmente, otros cien quetzales, para pago de escrituras. En cien lotes fácilmente obtiene 30 mil quetzales, más sus propios lotes que luego, vende o alquila Algunos invasores entregan el
“derecho de llave” a otras personas necesitadas de vivienda, cobrándoles entre 7 y 10 mil quetzales, para luego reportarse con “Estrellita”, listos para una nueva invasión. Se conoce que en los días posteriores a las invasiones, aparecen personas de pelo rubio abundante, ojos azules, blancos y con morrales típicos, llevando cámaras fotográficas o de video y que extrañamente hablan con acento extranjero, para verificar que los guatemaltecos tengan acceso a la vivienda, se les conoce como parte del “acompañamiento de países amigos “ quienes brindan protección, y apoyo a lideresas como “Estrellita”, de quien según dicen otros líderes vive fuera de la capital en una casona. ¿Será verdad que los
invasores de tierras y sus líderes no tienen casa? Bueno usted y yo seguramente tuvimos que trabajar duro por mucho tiempo para obtener una, sin contar con un terrenito en el interior del país.