Aún es tiempo de rectificar, señor Presidente


Eduardo_Villatoro

Sería absurdo afirmar que los editores de los diarios matutinos se inclinan ideológicamente hacia la izquierda, ni siquiera la más moderada, porque generalmente se oponen a cambios del estatus quo, como se aprecia al leer sus editoriales, que, como se sabe, reflejan la posición de los medios al emitir juicios de valor sobre distintas materias o asuntos, casi siempre prudentemente.

Eduardo Villatoro


Asevero lo anterior para indicar que como consecuencia del contrato que los funcionarios de la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) suscribieron para favorecer a una firma española, los editorialistas de elPeriódico, Prensa Libre y Siglo 21 (mencionados en orden alfabético) han dedicado sus espacios para criticar con  severidad la falta de transparencia durante el corto período previo a que se revelara que los interventores de aquella institución descentralizada se arrogaron potestades de las cuales no están facultados.

Esos editoriales han solicitado respetuosamente, señor presidente Pérez Molina, que antes de que el contrato cobre plena vigencia, reflexione y analice con profundidad la legitimidad puesta en duda de ese instrumento que contradice normas superiores a un acuerdo gubernamental, e indican que decisiones de “funcionarios de tercera o cuarta categoría” (sic) no pueden representar al Estado de Guatemala.

Resultaría tedioso abundar en sobrios y certeros conceptos vertidos en esos editoriales, y eso sin incluir las más enjundiosas y agudas evaluaciones de los artículos de fondo de La Hora, que se ha caracterizado por su franca y valerosa crítica a acciones de autoridades estatales de los tres organismos, y que posiblemente sus colaboradores encargados del examen mediático se los han sintetizado, para que se percate que no sólo los políticos de oposición son los únicos  que ven con recelo ese malvado contrato que ha sido objeto de críticas de los más diversos sectores, al punto que personeros del influyente Cacif han expuesto su contrariedad al secretismo con que se manejó la negociación.
 
Reitero lo que anoté hace ocho días respecto a que a usted, presidente Pérez Molina, se le está agotando el ciclo del beneficio de la duda, entre otras causas, por su falta de receptividad a las observaciones más que amables vertidas por aquellos editorialistas, al enfocar diferentes casos cuando usted ha procedido erróneamente, pero en vez de tomarlas como críticas benévolas ha reaccionado con aspereza.

En cuanto a mí, no me tome como su adversario ni simpatizante, pero sí  respetuoso de su investidura presidencial. Lo que me exaspera es que subalternos suyos le estarían jugando la vuelta y me indigna que usted no reaccione con ecuanimidad. Si sus colaboradores le resumen este texto, le subrayo, señor Presidente, que quizá ahora tenga la última oportunidad de rescatar parcialmente sus promesas atinentes a la transparencia de sus actos, anulando el contrato de la portuaria y destituyendo a quienes lo han embrocado en una maniobra impopular e ilícita, que esconde espurios intereses.

(El sindicalista Romualdo Tishudo teme que el acrónimo EPQ, si no se deroga el contrato, podría convertirse en las siglas EPD).