Vuelta a la realidad


Alejandro_Quinteros

Con el regreso de nuestros atletas al país, también nuestras mentes van regresando a ocuparse de los asuntos ordinarios que la emoción dejó relegados a un segundo plano. El respiro olímpico, como le he llamado, permitió que viviéramos durante algunos días en un ambiente de unidad, que debería ser permanente, y también provocó que no estuviéramos tan pendientes de problemas nacionales como la violencia, corrupción e indiferencia, entre otros.

Alejandro Quinteros


Sin embargo, el hecho de que muchos guatemaltecos alejáramos nuestro pensamiento de esos problemas, no quiere decir que dejaron de existir.

Para este día, los diputados deberían de haber aprobado en su tercera lectura y final la Ley contra la Corrupción o Ley contra el Enriquecimiento Ilícito. La mencionada ley había sido agendada por la Junta de jefes de Bloque para ser aprobada durante la 25 sesión ordinaria que debió haberse llevado a cabo el jueves pasado, pero esto no fue posible porque la sesión ordinaria número 24 fue declarada como permanente y además, a través de mociones privilegiadas se le han agregado a su orden del día, asuntos que si bien son de interés nacional, podrían no ser todos prioritarios y cuyo conocimiento ha alargado la sesión.

No es posible que en Guatemala se le sigan dando rodeos a las cuestiones importantes. Todos los ciudadanos, gobernantes y gobernados, tenemos que dejar atrás esas malas costumbres y hacerle frente a los asuntos que el país necesita para poder encauzarse en la senda del desarrollo. Pero hacerlo de forma responsable, no sólo por salir del paso, puesto que si se hacen las cosas a la ligera corremos un riesgo altísimo de aumentar los problemas del país en cantidad y profundidad.

Cabe reiterar en este momento la importancia de una reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos antes de pensar en cualquier reforma constitucional. La Ley Electoral es un pilar fundamental de nuestro sistema republicano y democrático, que enmarca la forma en que los ciudadanos podemos participar en la política formal y también la forma en que elegimos a nuestras autoridades.

Una buena Ley Electoral debe de tomar en cuenta aspectos fundamentales como el fortalecimiento de la institución electoral dándole las herramientas necesarias para realizar sus funciones de fiscalización y sanción a las organizaciones políticas. Además, debe generar los medios y condiciones suficientes para evitar el ingreso del dinero ilícito a nuestro sistema político, para que a su vez se eviten candidaturas sesgadas hacia personas o grupos relacionados al crimen y a la corrupción.

También es importante que se reforme lo relacionado a la elección de diputados al Congreso de la República, para buscar una mejor representatividad. Esta reforma no debe de quedarse únicamente en poner un límite al número de representantes, sino que debe permitir que los ciudadanos podamos elegir a los mejores candidatos y no necesariamente a los que los partidos nos impongan en el orden que lo quieran.

En fin, luego del respiro olímpico, es importante que los guatemaltecos regresemos a nuestra realidad, pero que lo hagamos en serio y no busquemos alguna otra distracción que nos aleje nuevamente de la discusión de los temas que hoy por hoy causan problemas. Tenemos que enfocarnos en buscar soluciones integrales que sean lo suficientemente realistas como para poder impulsarlas y empezar a generar cambios de fondo que permitan que Guatemala y sus habitantes puedan desarrollarse libres y en paz.