Una de mis bromas preferidas en la Universidad a los que son zurdos consiste en acercarme a alguna víctima y decirle muy en serio, como soy, sujeto de pocas pulgas y ceño fruncido cuando me lo propongo, que si estaba enterado (o enterada) de la nueva decisión de Rectoría para el próximo ciclo de estudios. “¿Cuál?”, me preguntan.
Y respondo muy a la guatemalteca: “figúrese que el próximo año se ha decidido no aceptar más a estudiantes que escriban con la izquierda y usted, por lo que veo, es un candidato para emigrar de aquí”.
Luego continúo con el rollo de siempre. “Mire, es que la Universidad tiene razón. Los zurdos son raros, piensan al revés. El mundo no está hecho para ustedes. Revise el salón de clases, ¿hay alguna silla para izquierdos? Por supuesto que no. Este planeta está hecho para la gente normal y estos somos los diestros”. Preocupados, asustados y con cara de escepticismo, los estudiantes no saben si reír o mandarme al mismo infierno, pero no les doy tregua porque continúo con mi historia, ya más sabiendo a tomada de pelo.
Les digo que, incluso, el mismo Jesús no era zurdo, “como Él mismo era Dios, no podía cargar con una imperfección tal”. Además, sigo, el texto bíblico dice que el Señor “pondrá a los buenos a la derecha y a los perversos e inicuos a su izquierda”. No podía poner el “Pantocrátor” a los buenos a la izquierda, “habría sido un disparate”. Entonces doy en el corazón de la víctima porque pronunciar el nombre de Dios es habitualmente infalible y lleno de persuasión.
Pero no doy respiro. Les recuerdo que el lenguaje ordinario reconoce a alguien que es habilidoso como “diestro”, mientras que al malvado y perverso se le identifica como “siniestro”. Y concluyo con una broma tonta diciendo que por eso la izquierda política está condenada al fracaso y que la derecha, como decía el mismo Fukuyama le esperaba la victoria segura para siempre (me refiero al triunfo del mercado y el sistema capitalista).
Por supuesto todo lo dicho es una broma con intenciones pedagógicas, porque consiste en una oportunidad para reír con los estudiantes y salir del estrés académico. He escrito esto porque las páginas sociales me han recordado que hoy es el día de los zurdos. Una búsqueda rápida en la red, indica que este evento se celebra desde 1976, “a pesar que la zurdera ha sido vista durante siglos como una tara y se forzaba a los niños para que fueran diestros”.
La revista Muy Interesante dice que solo el 10 por ciento de la población mundial es zurda. Pero, además, llama la atención que en el ámbito de los deportes el número de atletas zurdos ronda el 50 por ciento. Y para rematar en datos que no dejan de ser curiosos, Wikipedia, dice que las estadísticas muestran que los zurdos tienen una esperanza de vida nueve años menor “por la mayor mortandad de accidentes a causa de su ‘dolencia’, que los convierte en más torpes y mal equipados para sobrevivir en un mundo diestro”.
Como sea, me parece que mucha de la información debe verse con escepticismo y hay que considerarla con atención. Pero ojo, zurdos destacados en la historia han sido (y son) Napoleón Bonaparte, Leonardo Da Vinci, Marie Curie, Aristóteles, Barak Obama y… hasta Ned Flanders, el buen devoto cristiano de “Los Simpsons”.