Las fuerzas de seguridad venezolanas arrestaron a un presunto mercenario estadounidense que estaría involucrado en una supuesta trama para desestabilizar Venezuela si el candidato opositor a la presidencia pierde en la próxima elección presidencial, dijo ayer el presidente Hugo Chávez.
El mandatario dijo que el estadounidense, un hispano que fue detenido el 4 de agosto cuando cruzaba la frontera entre Venezuela y Colombia, llevaba un pasaporte de Estados Unidos y sellos de salida de diversos países, entre ellos Irak, Afganistán y Libia, así como una libreta de anotaciones con coordenadas geográficas.
La identidad del sospechoso no se dio a conocer.
La embajada de Estados Unidos en Caracas no ha respondido a las llamadas hechas para solicitar su comentario sobre el anuncio de Chávez.
«Tiene toda la apariencia de un mercenario», afirmó el mandatario durante un acto de campaña en el estado costero de Vargas.
«Lo estamos interrogando», agregó, sin precisar dónde.
El individuo rompió partes de la libreta que tenía cuando fue detenido, agregó Chávez.
El presidente insinuó, sin proveer evidencia, que el estadounidense quizá fue reclutado por grupos opositores al gobierno para desatar protestas violentas si el candidato Henrique Capriles pierde en las elecciones del 7 de octubre. Chávez ha prometido varias veces que ganará para seguir guiando a Venezuela hacia el socialismo.
Chávez ha dicho en reiteradas ocasiones que la oposición planea acusar a las autoridades electorales de manipular la elección y se negará a aceptar los resultados si el presidente gana, una acusación que Capriles y su grupo niegan.
«Un grupo de la burguesía se está preparando para desconocer el triunfo del pueblo, eso está clarito», declaró el mandatario ante una multitud que lo vitoreaba.
Dirigentes de la oposición van a «tratar de que el país entre en una crisis política y que el país se llene nuevamente de violencia. Llamo a todos a que estemos muy alerta».
El legislador de la oposición Pedro Pablo Alcántara rechazó las acusaciones del presidente de que los opositores al gobierno traten de crear problemas si Chávez es reelecto.
«Rechazamos sus acusaciones», declaró el legislador. «El presidente es quien ha promovido la violencia en Venezuela».
Alcántara evadió las preguntas respecto de las declaraciones del presidente en el sentido de que la oposición se negaría a aceptar una victoria de Chávez si su triunfo era corroborado por una auditoría independiente de los resultados de la elección al indicar que los partidos antichavistas han reclutado a miles de voluntarios para evitar que las autoridades en el Consejo Nacional Electoral manipulen la elección.
Muchos opositores del gobierno opinan que el CNE favorece a Chávez y Alcántara lo ha llamado el «ministerio de elecciones». «No es un árbitro imparcial», dijo.
Los directivos del Consejo niegan que el instituto favorezca a Chávez.
Los políticos antichavistas también rechazan las repetidas acusaciones del presidente de que intentan crear problemas haciendo campaña en áreas que han sido bastiones de apoyo para Chávez o de conspirar junto con Estados Unidos para provocar un levantamiento si Capriles no derrota al mandatario que busca quedarse otros seis años en el Palacio de Miraflores.