El primer ministro de Siria desertó y huyó a la vecina Jordania, informaron hoy un funcionario jordano y un portavoz rebelde, poniendo en evidencia que las grietas en el régimen del presidente Bashar Assad han alcanzado las esferas más altas del gobierno.
Ahmad Kasim, un funcionario de alto rango del rebelde Ejército Libre de Siria, dijo que el primer ministro Riad Hijab desertó a Jordania junto con otros tres ministros.
Un funcionario del gobierno jordano confirmó que Hijab desertó con su familia pero no confirmó si los otros tres ministros también había llegado. El funcionario habló bajo condición de anonimato, diciendo que no se le permitía hacer declaraciones públicas sobre el caso.
Hijab es el funcionario de más rango que haya desertado desde que el levantamiento contra el régimen autoritario de Assad comenzó hace 17 meses.
Las identidades de los otros ministros no se conocieron de inmediato y la televisión siria negó reportes de que uno de ellos fue el ministro de Finanzas, Mohammad Jlailati.
«El primer ministro desertó de un régimen que comete asesinatos, mutilaciones y terrorismo. Él se considera un soldado de la revolución», dijo Mohamad Otari, portavoz de Hijab. Otari habló a The Associated Press en Amman, Jordania.
El régimen de Assad sufrió varios reveses importantes durante el mes pasado que debilitaron su control sobre el país.
Cuatro de los asistentes más altos del presidente en seguridad fueron muertos el 18 de julio durante un ataque rebelde contra una oficina federal en Damasco, entre ellos el ministro de Defensa y el cuñado de Assad.
Ha habido un flujo constante de deserciones de alto nivel en las últimas semanas, desde diplomáticos hasta generales. El régimen ha sido incapaz de someter plenamente a los rebeldes en las dos principales ciudades del país, Damasco y Alepo.
La deserción Hijab se produce menos de dos meses después de haber sido nombrado para el puesto, que es simbólico en gran medida en Siria, donde el presidente y un círculo estrecho de asesores tienen el poder real.
Las noticias se conocieron poco después de la explosión de una bomba en el tercer piso del edificio estatal de la televisión siria en Damasco, la capital siria.
El reporte dijo que por lo menos tres personas resultaron heridas en el atentado ocurrido hoy en el edificio donde también está situada la radio nacional. El edificio está situado en el óvalo Umawiyyeen en el sector céntrico de Damasco.
La capital siria ha sido escenario de varios atentados suicidas y otras explosiones en los últimos meses en momentos en que el país está asolado por una guerra civil.
La estación de televisión privada Al-Ikhbariya, pro gobiernista mostraba imágenes de empleados que inspeccionaban los daños causados al canal y atendían a un colega herido. La televisión estatal continuaba con sus trasmisiones.
Tratan de expandir control sobre Alepo
Las fuerzas sirias amenazaban ayer montar una «batalla decisiva» por el control de Alepo mientras los rebeldes avanzaban hacia el centro histórico de la ciudad bajo un intenso bombardeo. En la capital Damasco, los milicianos parecían intensificar sus incursiones guerrilleras en distritos centrales que hace poco estaban firmemente bajo control del régimen.
Los dos frentes de lucha reflejaban lo que está en juego para los dos bandos y una posible evolución significativa en la estrategia rebelde. Las fuerzas de oposición parecían optar por ataques relámpago en Damasco y otros sitios para inmovilizar a las fuerzas del presidente Bashar Assad y borronear las líneas entre el territorio rebelde y el del gobierno.
El premio mayor de las emboscadas hasta ahora —48 iraníes secuestrados que los rebeldes consideran espías— fue puesto en exhibición en un video con la advertencia de que todos los iraníes en Siria serán «capturados o muertos» debido al firme respaldo iraní a Assad. Irán afirmó que los capturados el sábado en un autobús eran peregrinos que visitaban un importante santuario chií en las afueras de Damasco.
Los secuestros amenazan con arrastrar cada vez más a Irán en la guerra civil siria y desestabilizar la región. Irán afirma que no tiene combatientes desplegados en apoyo de Assad, pero ha aumentado sus críticas a países que ayudan a los rebeldes como la vecina Turquía y los estados del Golfo Pérsico encabezados por Qatar y Arabia Saudí.
Precisamente Irán se vio forzado a apelar a esos dos países para que le ayuden a lograr la libertad de los cautivos.
El secuestro a pleno día en la carretera principal al aeropuerto en Damasco plantea dudas sobre la capacidad del régimen para controlar sectores clave de la capital y proteger los símbolos del poder de Assad como ministerios y oficinas del gobierno. El mes pasado, un ataque con explosivos mató a cuatro miembros del círculo íntimo de Assad, incluso su cuñado y el ministro de defensa.
El periódico progubernamental Al Watan dijo que el ejército sirio se prepara para una «batalla decisiva» a fin de despejar Alepo de los rebeldes.
Los artilleros del gobierno martillaban las áreas en poder de los rebeldes para impedir que expandieran su control sobre el centro de la ciudad, dominado por un castillo medieval cuya pérdida sería un golpe simbólico para Assad. El activista local Mohamad Saeed dijo que los aviones del gobierno atacaban posiciones rebeldes.
«Los jets de guerra son ya para nosotros tan comunes como las aves en el cielo», afirmó Saeed.