Honor a quien honor merece


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A través de la historia universal, en las diferentes sociedades que han existido: la griega, la romana, la maya y demás, el deporte y los deportistas han ocupado un lugar importante. Una evidente prueba fue el revivir las Olimpiadas, evento donde cientos de países y miles de atletas de todas las latitudes participan actualmente. El poder ser sede de una olimpiada es una disputa a nivel mundial y las inversiones en instalaciones, preparación humana que cada país ha tenido que hacer son multimillonarias.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Con el avance de las comunicaciones, es normal que los eventos, en buena parte, sean vistos en todo el mundo, el poder ser seleccionado para competir o concursar en cualquiera de todos los eventos que se realizan en una olimpiada requiere años de preparación y sin duda alguna es un honor individual.

Nuestro país ha participado en varias olimpiadas, aun cuando nunca habíamos logrado una presea, poco a poco, algunos de nuestros representantes se han ido acercando y de los 19 que participan en la actual Olimpiada en Londres, todos merecen honor y reconocimiento, un poquito más lo merecen Erick Barrondo, quien con su esfuerzo nos hizo vivir la gloria olímpica. Además, Ana Sofía Gómez, que logró estar incluida en las 24 gimnastas que compitieron para poder reducir el número de quienes disputarían las medallas de oro, plata y bronce.  Es segunda vez que una guatemalteca se clasifica dentro de las mejores del mundo. Kevin Cordón se distinguió al lograr quedar dentro de los 16 mejores deportistas en bádminton y de haber competido para pasar al grupo de los ocho mejores clasificados. Juan Ignacio Maegli y Andrea Aldana también se han distinguido en la competencia de vela.

El Presidente de la República debería considerar la posibilidad de otorgarles a los mencionados la medalla presidencial, con ello reconocer y exaltar sus logros deportivos. El Congreso de la República debería analizar emitir una disposición legal, donde se estableciera que ninguna instalación deportiva, estadio, piscina, podría nombrarse en honor a una persona que no fuera un distinguido deportista, convirtiendo en una disposición legal lo que de hecho, en parte en el pasado, se ha efectuado al denominar al principal estadio de fútbol de nuestro país, Mateo Flores, en honor a este distinguido deportista que recientemente falleciera, que en el Maratón de Boston y en otros eventos internacionales honró el nombre de Guatemala, similar hecho es el caso del Palacio de los Deportes que ostenta el nombre de Teodoro Palacios Flores.

Como dice una expresión popular, el hombre no vive del aire, tiene necesidades biológicas, por lo que el Congreso de la República o el Organismo Ejecutivo deben establecer que todo deportista que se distingue internacionalmente y obtenga en una olimpiada, en juegos panamericanos o similares una o varias preseas, debe de otorgársele de forma vitalicia una pensión que le permita tener un ingreso que cubra como mínimo sus necesidades básicas, la cual no debería ser inferior a dos salarios mínimos, actualizándose cuando se aumente dicho salario.

Hay deportistas cuya situación económica, social y personal no les hace necesaria una pensión por parte del Estado, pero seguramente a un buen número de ellos sí les sería sumamente beneficiosa, especialmente cuando los años pasan y se sobrepasa la vida útil laborable. Honrar, honra y si la Constitución ha establecido que se asigne un mínimo del 3% del presupuesto de ingresos y egresos del Estado al deporte, con mayor razón debería de establecerse la norma para que de esa asignación los organismos que reciben el aporte presupuesten las pensiones correspondientes obligatoriamente