La semana pasada, los periodistas Carolina Leberón (Guatevisión) y Giovanni Contreras (Prensa Libre) consultaron mi opinión sobre la pieza de comunicación “Ahora sí” del gobierno de Otto Pérez. Gracias por citarme adecuadamente.
En resumen, pienso que el spot fue estructurado con el propósito de darle doble significación, al unir los dos vocablos: “Ahora sí”. Cuando el receptor lo capta, inmediatamente (de forma inconsciente) asocia lo opuesto: “antes no”. Es decir, la estrategia busca instalar en la mente del receptor: en este gobierno sí… en anteriores gobiernos, no. Sencillamente es una contraposición de ideas. Hoy si, ayer no. En ese ayer –tácito– no hubo “algo”; algo que sí hay en el gobierno de Otto Pérez… y entonces, la asociación implica que este gobierno sí está haciendo cosas; ha hecho cosas que “otros” no hicieron.
¿Qué es ese “algo”? ¿Cuáles son esos elementos promocionados? ¿Qué tiene hoy el gobierno del PP, que no poseían antes otros gobiernos? La pieza propagandística plantea: en apenas seis meses de gobierno, una nueva Guatemala. Pero oh sorpresa: algunos temas que promociona esta propaganda tropical, ¡son los más conflictivos de la primera etapa de gobierno!
El spot traza como avances –curiosamente– varios elementos, en una pieza de comunicación audiovisual que tienen varias connotaciones, posibles destacar en un breve análisis semiótico. Cabe calificar de muy mal gusto el uso de la estructura lingüística versificada, por momentos muy forzada, como si fuera canción de Calle13, pero con intenso ritmo tropical, muy “pachangoso”… al estilo de la propaganda del PP en la última fase de la pasada campaña electoral. Posiblemente por eso han utilizado la misma estrategia para esparcir su mensaje, pero lo que funcionó ese momento, no necesariamente tiene que resultar válido como estrategia de comunicación gubernamental. A mí me resulta disonante, poco serio.
En el spot resuena 15 veces “Ahora sí” que se convertirá en el lema de la campaña gubernamental. En los primeros segundos, aborda el tema de la seguridad y sus imágenes apuntalan esa idea, así como la mejora en carreteras; en otra parte señala que “ahora sí” hay transparencia y más eficiencia en el Gobierno y tras los “destapes” del último mes, estas cuestiones… como que no empatan del todo con la realidad periodística de escándalos que hemos vivido.
En la alusión directa al liderazgo, vemos a un sonriente Otto Pérez encabezando una caminata hacia una cumbre ¿cuál? siendo seguido por varias personas en fila, en una escena ficcionada. Sin embargo, este es uno de los más subliminales mensajes icónicos. ¿Es una alusión directa al gobierno de Colom, censurado de ser un personaje aguado, sin liderazgo y manejado por su mujer? Puras sutilezas. Y otra perspicacia: se ven varias flechas en la parte inferior del spot, saliendo de izquierda a derecha, posiblemente asociadas al significado de salir del caos que nos habría dejado el anterior gobierno ¿de izquierda? para ir hacia la derecha, avanzado, hacia el desarrollo y el progreso. El “Ahora sí” del final, se fusiona con el “chequecito” de correcto, bueno o cierto. ¿Pensamos lo contrario de los gobiernos anteriores y colocarles una equis de malos, incorrecto, falsos?
Podemos denunciar un uso manipulador con descaro (aunque tenue, presente) del color naranja, pura promoción del partido oficial con nuestros impuestos; de las sutiles imágenes de la vicepresidenta, poniéndose la mano en el corazón o hincada platicando con un niño; de la bolsa segura ¿que la desnutrición cura? o de la tecnología para la Policía y la educación, que son instrumentos, no verdaderas soluciones tal cual se presentan. O del bono seguro ¿salud para el futuro? Para finalizar: un spot demasiado largo, que no hará historia, pero ya generó controversia política y eso es bueno para su creador. ¿Logrará hacer creer al guatemalteco que en seis meses ya tenemos una nueva Guatemala?