Como todas las cosas en este mundo, los tópicos ambientales tienen diferentes enfoques y depende desde dónde se vean las cosas, así las comprenderemos. Encerrados en nuestros países centroamericanos, no podremos, sin el menor atisbo hacia la forma en que ven las cosas las personas que viven en países desarrollados, enfocar con facilidad las cosas desde el punto de vista de ellos.
Los parámetros de conocimiento y pensamiento de las clases educadas del denominado primer mundo son mucho más amplios que los que tienen la mayoría de ciudadanos de los países centroamericanos. Los enfoques son mucho más amplios y los criterios mucho más globales e integrales.
Pero independientemente de los idiomas, costumbres y formas de pensar, no podemos apartarnos de la intimidante realidad que nos presenta el cambio climático en el mundo. Sin embargo, “No es esta nuestra mayor amenaza ambiental”, dijo Bjorn Lomborg. Es por esa razón que “La cumbre de la Tierra” llevada a cabo en junio de este año por las Naciones Unidas en Río de Janeiro fue una verdadera “Oportunidad perdida”. El enfoque que se le dio no fue el adecuado.
Asumamos por el momento que el cambio climático sea responsable de todas las muertes en el tercer mundo, causadas por inundaciones, sequías, olas de calor y tormentas. Ese sería únicamente el 0.06 por ciento de las muertes en estos países en desarrollo. La contaminación del agua y del aire, como contraste, es la causa del 13 por ciento de las muertes aquí. Si el primer mundo donara una fracción de las enormes sumas de dinero que utilizan para intentar aminorar el calentamiento global, con el fin de proporcionarles agua limpia, sanidad ambiental y estufas de energía limpia a las naciones del tercer mundo, podrían salvarse millones de vidas… de inmediato.
En lugar de esto, los países desarrollados, quienes son ricos gracias a la energía de combustibles fósiles, están metiendo paneles solares y molinos de viento para producir energía en países donde un billón de personas se van a la cama con hambre.
Preguntémonos, ¿Cómo hizo la China para sacar a 600 millones de personas de la pobreza y pobreza extrema? Bueno, esto es elemental. Lo que hizo fue cuadruplicar sus emisiones de carbono. No cabe duda que una élite global desconectada no ganará nada enseñándoles a los africanos y a los latinoamericanos a poner paneles solares en sus covachas para minimizar el calentamiento global.
Londres jamás olvidará la semana del 5 al 9 de diciembre de 1952, uno de los episodios más tristes y escalofriantes del siglo pasado. Cuando una gran niebla de color negro llamada “Great Smog” o “Killer Smog” (Niebla Asesina) cubrió toda la ciudad y causó al menos 12 mil muertos y más de 100 mil enfermos.
En Guatemala, es inexplicable cómo el alcalde Álvaro Arzú no ha querido controlar las bastas emisiones de humo vehicular en la Capital, pero paga millones de dólares mensuales en propaganda por una campaña personal abusiva, constante, aburrida y desgastante, mientras la población abarrota clínicas y hospitales por padecer de serias enfermedades bronco pulmonares debido a lo que se respira en una de las ciudades más contaminadas y, sin agua, del planeta.
Los costos en vidas y en tratamientos médicos, laboratorios y medicinas son inconmensurables. El semi bachiller Arzú, seguramente no lo sabe y, si lo supiera, como dice el nuevo anuncio, simplemente le pela… igual que todo.