Doña María Molina de Valladares


Oscar-Clemente-Marroquin

Hay figuras extraordinarias que se ganan un lugar de admiración y respeto por distintas actuaciones a lo largo de su vida y una de ellas, para mí, fue siempre doña María Molina de Valladares quien ayer falleció a los 102 años de edad. A ella y a su esposo, don Luis, los conocí desde niño y a ambos les guardo un especial cariño por el gesto especial que tuvieron con mi padre cuando enfermó de una dolencia que obligó a ponerlo en aislamiento y pese a ello, los esposos Valladares se ponían sus mascarillas y llegaban todas las semanas a visitarlo.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Siempre que la vi fue muy especial y cariñosa y a lo largo de los años creció mi amistad con sus hijos Luis Domingo, Lucía, Rodrigo y Acisclo. Supe que en estos días le celebraban su cumpleaños a Luis Domingo y Acisclo desde Londres me invitó al evento, pero por estar fuera del país no pude asistir al ágape. Hoy por la mañana me enteré de la infausta noticia que pone fin a la fructífera existencia de esta extraordinaria dama guatemalteca.
 
 Somos un país en donde no existe la costumbre de destacar valores y nos entretiene más la chismografía que el reconocimiento de los méritos de alguna persona. Doña María Molina de Valladares formó una extraordinaria familia con el abogado Luis Valladares y Aycinena, siendo ambos miembros de familias de las que se consideran de abolengo y no se puede negar que formaron hijos que han tenido una trayectoria pública importante.
 
 Luis Domingo dedicado al arte, en los primeros años de su vida, y posteriormente al periodismo cuando como director de Cuestión de Minutos preservó el que fue el primer telenoticiero del país que había sido fundado por el periodista Guillermo Figueroa de la Vega, quien al volver de México en los años cincuenta encontró el espacio en la incipiente televisión nacional para hacer un noticiero en el que daba cápsulas noticiosas. Célebre era su camarógrafo, bautizado en el gremio como Prontito por el parecido que tenía con la figura que usaba en esos años Alka Seltzer para sus promociones publicitarias.
 
 Lucía fue la esposa de Armando Sandoval Alarcón, hermano de Mario, ambos fundadores y prominentes miembros del Movimiento de Liberación Nacional. Con Armando sostuvimos amplias y muy cordiales discusiones sobre el papel de la CIA en el derrocamiento de Arbenz y los sucesos del 2 de Agosto de 1954. No deja de ser una paradoja que doña María vaya a ser sepultada cristianamente la misma fecha en que ocurrió el enfrentamiento de los cadetes de la Escuela Politécnica con los miembros del llamado Ejército de Liberación que dirigió Castillo Armas.
 
 Rodrigo se ha dedicado a su profesión de Abogado y Notario, además de haber sido también fiel militante del MLN y aunque no compartimos ideas políticas, siempre nos hemos tenido respeto. Con Acisclo he tenido más constante relación, no sólo por participaciones políticas, sino también porque como columnista de prensa tenemos ocasionales oportunidades de intercambiar puntos de vista.
 
 Hubo una especie de salto generacional porque siendo los Valladares un poco mayores que yo, ahora mis hijos, la cuarta generación de Marroquines, son amigos de los hijos de Rodrigo y de Acisclo, todos ellos abogados como sus padres, según entiendo. Para todos ellos, y de manera muy especial para Luis Domingo porque era la permanente compañía de su madre, un abrazo fraterno y solidario ante la pérdida de la muy querida doña María Molina de Valladares.