La semana pasada fue presentado el Informe de Desarrollo Humano 2011/2012 para Guatemala que lleva como título una interrogante: Guatemala ¿Un país de oportunidades para la juventud? En el mismo se abordan temas complejos de la coyuntura: la migración, la violencia juvenil, las amenazas del contexto laboral y otros por el estilo.
El informe concluye en que es vital invertir en la juventud: mejor educación, salud, empleo, ciudadanía y seguridad conducirían entonces a las nuevas generaciones a una serie de acciones en beneficio del desarrollo humano individual y colectivo, dicen los escribientes.
Y como todo es pisto en la vida, se proponen inversiones oportunas en políticas educativas, de salud y laborales, así como políticas macroeconómicas que incentiven la inversión productiva, aumenten las oportunidades de empleo digno y promuevan un ambiente social y económico estable.
Como ha sido tradicional en los informes de la cooperación internacional, el llamado es a invertir más en los sectores sociales, primordialmente en la educación y la salud. En tal sentido, al compararse con otros países, se asevera que el presupuesto guatemalteco debiera ampliar significativamente la relación de inversión social, principalmente focalizada en jóvenes, con respecto al Producto Interno Bruto -PIB.
Ahora bien, se afirma en el análisis que el Estado ha asignado un aporte constitucional al deporte y la recreación, sin embargo, concluyen los ponentes que “los recursos y los beneficios todavía no están llegando a las juventudes más postergadas”.
Esta última afirmación debe ser reflexionada y ampliamente discutida en el país, pues la misma comprueba que no son sólo los pedidos de mayor asignación presupuestaria y de relaciones con el PIB o cualquier otra variable macroeconómica de gran calado, lo que impulsa el bienestar, sino la calidad de ese gasto y la búsqueda de mayor impacto.
En el caso de la recreación, de la educación superior y media, así como una serie de aportes dedicados a la juventud, bien vale la pena relacionarlos con el futuro de los mercados laborales para los jóvenes, pues está siendo demostrado en países más complejos como España que hay allí un nudo giordiano que está dándole tremendos dolores de cabeza a los formuladores de política.
Y es que ¿será que formando abogados y contadores públicos los tres tiempos (jornada matutina, vespertina y nocturna) como podremos acoplar a los jóvenes a los mercados laborales de hoy en día? No lo creo. Al igual que lo que sucede con esa onerosa asignación al deporte guatemalteco, que a pesar de tener millonadas se hace de la vista gorda para pagarle una pensión digna al gran Teodoro. Y es que el deporte vive a tres menos cuartío a pesar de manejar millones, pues todo se compromete, se abanica y se reparte, con escasos efectos multiplicadores.
En relación con los jóvenes, los expertos hablan así de un “Bono Demográfico”, que no es otra cosa que la existencia de una serie de apoyos diversos, la mayoría de ellos provenientes de fondos del presupuesto, para el desarrollo de niños y jóvenes.
Tal Bono hará su presencia en el medio cuando primero se combatan las corruptelas que tienen secuestrado el gasto público. Así también, cuando el sistema económico en su conjunto, y principalmente el financiero, se curen de la miopía cortoplacista que tiene también capturada a la sociedad.