Evita Perón: un mito que cumple 60 años


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Dicen en Argentina que uno puede tener gran éxito económico, obtener abundantes galardones profesionales, lograr mucha fama y reconocimiento, pero si a uno no lo entierran en el Cementerio de La Recoleta entonces no es nadie en la vida. Y es en ese lugar donde reposa finalmente, después de unos giros rocambolescos, incluyendo 12 años sepultada en Milán, el cuerpo embalsamado de nuestro personaje quien murió, apenas a los 33 años de edad.

Luis Fernández Molina


En tan cortos años logró que todo el mundo la conociera y que la mitad del país la venerara, la otra mitad la odiara, pero que todos la respetaban y reconocían en ella una fibra que la hacía destacar como un ser humano excepcional. Para unos una santa (de hecho repartían estampas como las de santos) para otros una resentida oportunista.  No es este el espacio ni yo el juez para pontificar si era buena o era mala, lo que estoy diciendo es que era una mujer cuyo nombre se sigue repitiendo a pesar de los años que han ido pasando. Más allá de esos calificativos,  sorprende cómo en tan poco tiempo (realmente siete años de vida pública) dejó su nombre esculpido en ese cerrado círculo donde se incluyen muy pocos personajes, de cualquier actividad humana, que perfectamente son reconocidos únicamente con su nombre de pila: Aníbal, Napoleón, Dante, Leonardo, Alejandro, Julio César, Miguel Ángel, Erasmo,  Rubén… Evita. ¿Qué carisma tenía? Es admirable que una mujer con tan limitadas posibilidades llegara a tener esa trascendencia. Para empezar era una hija ilegítima, bastarda como se le reprochaba (apenas se relacionó con su padre), que nació y creció en un pueblito de la Pampa. Sus apodos de niña eran “la Cholita” (la indita) y la Negrita. Sus biógrafos destacan que de niña le encantaba declamar y participar en obras de teatro (habilidades que habría de explotar años después), de allí que a los 15 años decidió mudarse a la gran ciudad a engrosar las filas de los llamados  peyorativamente cabecitas negras o “cabecitas”, esto es los inmigrantes que venían del interior del país y no de Europa. Un nuevo apodo en su listado. Quiso hacer carrera como artista de teatro, luego en radio teatros y luego actuó en algunas películas, pero realmente no destacó como artista y si bien era atractiva, guapa, no era ninguna belleza despampanante; las fotos icónicas la representan con un peinado que parece de abuelitas que eran de moda en los años 40; por eso aparenta ser mayor, siendo una joven aún en sus 20.

En sus primeros años, en la capital, vivió con muchas penurias y escaseces en pensiones hasta que en 1942 se le ofreció un consistente contrato en radioteatro; afirmó así su estabilidad económica y pudo dedicarse a otras ocupaciones: al sindicalismo. Y como las cosas no se dan por casualidad, al año siguiente, en ocasión de una actividad sindical de la Secretaría de Trabajo en el Luna Park (donde se condecoraba a las actrices que más fondos habían recaudado en una colecta en beneficio de las víctimas del terremoto en la ciudad de San Juan, entre ellas Libertad Lamarque) conoció al viudo Juan Domingo Perón, de 51 años, entonces Secretario de Trabajo y Previsión y Secretario de Guerra del presidente de facto Pedro Pablo Ramírez. Podría decirse que lo demás es historia. Al mes ya estaban viviendo juntos en el apartamento de ella ¿Atracción o conveniencia? Ella siguió muy activa en la radio (que le sirvió para darse a conocer) e incluyó programas de promoción sindical y feministas. No fue casual que al final de ese año fue electa Presidente del Sindicato.  Se vinieron luego momentos muy difíciles para Perón, fue depuesto y todo auguraba un plácido retiro en la bella Patagonia Argentina. Sin embargo, se movilizaron los sindicatos reclamando la liberación de Juan Domingo. Se discute el papel que en intervención de Evita. En 1946 Perón es electo presidente. Los siguientes años fueron de una ebullición política donde se consolidó el liderazgo de Perón, esto es el de Perón y el de Evita. Ella promovió los derechos de las mujeres, especialmente del voto y de los pobres, aplicando para ellos el despectivo término de los “grasitas” y el de descamisados (como copia de los sans culotte de la Revolución Francesa). Siguió muy activa en su ataque a la oligarquía hasta que un cáncer uterino empezó a marcarle limitaciones, enfermedad que la llevaría a la muerte el 26 de julio de 1952. Si hoy viviera tendría 93 años. En todo caso cabe preguntar ¿qué hizo de Evita un personaje  que trascendió la historia? Este mes de julio se cumplen 60 años de que falleció la joven mujer y nació el mito.