“Lo inacabado no es nada”
Henri Frédéric Amiel
En Guatemala, a lo largo de la historia, han existido personas que han enaltecido el nombre del país, y otros que desgraciadamente nos han llevado a la ruina emocional y financiera;
licgla@yahoo.es
En relación a los primeros, se desarrolla su vida sin pena ni gloria, aunque muchas veces se ha ido repitiendo por muchos años el buen hacer ya sea en el arte, el deporte, o cualquier otra disciplina que llena a quien lo práctica de riqueza emocional, aunque no siempre (casi nunca) material; existen personas que llenan su vida realizando actividades que las engrandecen, y viven satisfechas sin esperar nada a cambio, porque no existe satisfacción más grande que enaltecer, ya sea a la familia, el grupo, o la nación, el caso de Teodoro Palacios Flores, quien sin mayor apoyo ganó varias medallas, a quien insultaron siempre las autoridades, como cuando fue el abanderado de la delegación guatemalteca para las Olimpiadas de 1968, que se realizaron en México, por la falta de apoyo, los dirigentes en turno no dudaron en quitarle la bandera de Guatemala. La semana pasada recibió un nuevo insulto a su dignidad como fiel exponente de lo que es un hombre con metas claras y definidas, proporcionándole el gobierno una limosna de mil quetzales mensuales, después que él hizo varias veces públicas sus necesidades, debido a diversas enfermedades. Este nuevo caso de Injusticia Social debe ser la punta del iceberg para revisar cómo viven todos aquellos grandes guatemaltecos que han logrado durante su vida útil que el nombre del país brille a nivel internacional, y se encuentran en el olvido, y en la pobreza más inmisericordes; desde hace años veo a la gran poetisa Isabel de Los Ángeles Ruano vendiendo lapiceros por las calles de la zona 1, también observo como se dilapida el dinero de nuestros impuestos en un Ministerio de la Defensa que es totalmente incapaz de proteger nuestras fronteras tanto del narcotráfico, el crimen organizado, como de la incursión y violación de las mismas, me pregunto ¿Qué importancia tiene en la vida de una sociedad el sentirnos bien representados en la comunidad global tanto en el arte como en el deporte? Creo que mucho, y que cambiaría en un porcentaje bastante alto, el grado de autodiscriminación que sufrimos, por ejemplo, aun con la critica que ha sufrido, en el país, a mi criterio sin merecerlo Ricardo Arjona, cuando se viaja a cualquier país de América, y decimos que somos guatemaltecos, nos dicen, ¡ah!, de donde es Arjona, y se siente orgullo patrio que un connacional destaque, claro que nos encontramos en la era del internet, la televisión por cable, y otras formas de comunicación que han hecho más visible a Arjona que en lo que su momento fue el triunfo de Teodoro Palacios Flores, y otros más que han quedado en el olvido, porque las condiciones se han modificado, pero para nada demerita el valor de quien ha logrado una meta no solo personal, sino que para el país en general.
Si el Congreso de la República ha aprobado leyes a diestra y siniestra, ¿Por qué no aprobar una que dignifique a todos los deportistas, artistas y personajes que le han dado triunfos impensables a Guatemala? El tiempo pasa para todos, y su inmisericorde huella diluye sin que lo observemos cada día nuestras potencialidades físicas, y en algunos casos las intelectuales, nuestros objetivos de vida cada día se acercan o alejan más, pero la ilusión continúa, ¿Qué les podemos ofrecer a nuestros jóvenes, y no tan jóvenes que luchan diariamente por alcanzar una meta, que beneficiará al país? Nada, con suerte probablemente antes de la muerte o después de ella, su nombre en una calle, o una medallita que los nietos no apreciaran. No señores, es macondiano por demás que un SEÑOR de la talla de Teodoro Palacios Flores después de años de súplica, se le asigne la mísera cantidad de mil quetzales cuando debió dársele siempre el trato que merece, y es el de una figura prominente del atletismo, sin embargo, acá como en otros países tercermundistas, los mafiosos y corruptos son atendidos como reyes, y solamente murmuran a su paso, pero ese es el gran castigo, mas no hay, y se ha convertido en la excepción a la regla “se es pobre por honrado”, el gran problema estriba en que el mensaje que enviamos a las generaciones que vienen tras nosotros, es: No seas honrado, porque serás pobre toda tu vida, y para muestra la paradoja de la vida, cada cuatro años hay nuevos ricos en el país, se pueblan áreas con familias que no son parte del status quo, y no se trata de que la clase media alta crezca, es simple y sencillamente que en un 90% de los casos se trata de blanqueo de capitales de una clase política altamente corrompida, que no se avergüenza de los señalamientos públicos, de las mafias enquistadas en el poder, que aún con algunos apellidos rimbombantes, son y han sido parte del deterioro de las instituciones, otros más producto del crimen organizado, ese que si se ve, porque tienen sobrenombres por demás altisonantes, y otros, los de cuello blanco, esos personajes que son dueños de cadenas de tiendas, o de comida, que siempre están vacías, pero cuyos propietarios viven en la abundancia, y en las mejores urbanizaciones, mientras personajes como Teodoro Palacios Flores, verdaderas glorias de Guatemala, tienen que sobrevivir con humillaciones y desplantes, a pesar de ser el símbolo de un luchador nato, ¿Así debe funcionar el sistema? No señores, el mensaje que mandamos y recibimos diariamente es que la honradez es un antivalor, que el esfuerzo por alcanzar metas personales y nacionales no es redituable, que la sociedad aprecia al que tiene dinero, no importa de donde provenga el mismo, y que como sociedad siempre vamos a aplaudir a los ganadores, pero, si no son parte del stablishment, los vamos a olvidar, los dejaremos a la deriva, porque acá paga el pertenecer a un grupo, y muchas veces ni eso, paga el antivalor, lo demás es lo de menos, por eso no es de asombrarse la pensión otorgada a Teodoro Palacios Flores, lo que sorprendería sería lo contrario, porque estamos tan acostumbrados a las injusticias diarias, que se han tornado parte del paisaje, lo contrario si nos impresionaría, por ejemplo: que los niños no murieran de desnutrición, que los ancianos no mendigaran una pensión, que los hospitales públicos prestaran una mejor atención que los privados, que todos los niños en edad de escolar fueran a estudiar y que todos los maestros impartieran clases, que supiéramos que no moriremos en manos de un energúmeno cualquiera, o por encargo, eso sería Justicia, ese es el valor al que siempre aspiro Teodoro Palacios Flores, ¿CUÁNTO TIEMPO SEGUIRÁ ASPIRANDO A UNA VEJEZ DIGNA? EL PROBLEMA NO ES SOLO TEODORO PALACIOS FLORES, EL PROBLEMA ES LA FALTA DE VOLUNTAD PARA CAMBIAR UN SISTEMA INJUSTO.