Israel llevó a cabo hoy nuevos ataques aéreos contra el Hamas en la franja de Gaza, mientras proseguían los combates entre el movimiento islamista Hamas y las fuerzas de seguridad fieles al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas.
Un pescador que se encontraba cerca del puerto de Gaza perdió la vida en los enfrentamientos entre el Hamas y el Fatah, que dejaron desde el 11 de mayo en total 49 muertos, en su mayoría miembros de las fuerzas de seguridad fieles a Abas y cinco civiles.
El primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, pidió a los palestinos que pusieran fin a los enfrentamientos internos y combatieran a Israel. «El pueblo palestino debe unirse ante la ocupación (de Israel) y dejar de lado todo el resto», afirmó en Gaza.
«Yo pedí desde ayer a todos los hombres armados y a las fuerzas de seguridad que volviesen a sus posiciones (…) y ayudasen a aplicar los compromisos» de poner fin a la violencia interna, agregó.
En la ciudad de Gaza muchos comercios permanecieron cerrados y las calles continuaban desiertas. Algunas ambulancias, con las sirenas encendidas, atravesaban rápidamente la ciudad para evitar encontrarse atrapadas en un tiroteo.
Antes de la madrugada el ejército israelí lanzó un nuevo ataque aéreo contra miembros del Hamas (acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica) cerca de la frontera con Israel y tiró al menos seis misiles, según testigos. Cinco combatientes murieron y seis personas que se acercaron a ayudar a las víctimas fueron heridas.
Un segundo ataque fue llevado a cabo durante la tarde contra la posición de una fuerza armada controlada por el Hamas, la fuerza ejecutiva, en el sur de la franja de Gaza. Este ataque no dejó víctimas.
En total, 15 palestinos -13 miembros del Hamas y dos adolescentes- perdieron la vida en los ataques lanzados por la aviación israelí desde el miércoles en respuesta a los disparos de cohetes contra el sur de Israel desde el norte de la vecina franja de Gaza, que dejaron varios heridos.
El Hamas, que acusó a Israel de ayudar a las fuerzas de seguridad fieles a Abas en los combates, amenazó al Estado hebreo con atentados suicidas.
«La decisión del Hamas como organización de atacar a Israel nos obligó a defender a nuestros civiles. Nosotros continuaremos tomando como blanco al Hamas y a todos los que intenten actuar contra nosotros», declaró un alto responsable del ejército israelí.
A pesar de la respuesta israelí, la mayor y más mortífera desde la conclusión de una tregua a fines de noviembre, los activistas palestinos continuaron tirando cohetes, ocho de los cuales estallaron el viernes en el sur de Israel, sin que se registrasen víctimas, según el ejército.
El Hamas y otro grupo radical palestino, la Yihad Islámica, se atribuyeron esos disparos.
Los blindados israelíes seguían apostados en la franja de Gaza, en la frontera con Israel, que redesplegó baterías de artillería móvil en dirección al territorio palestino.
Mientras tanto, persistía la tensión entre los movimientos rivales Hamas, del primer ministro Ismail Haniyeh, y Fatah, de Mahmud Abas, y los combates continuaban, aunque con menor intensidad.
Por otra parte, altos responsables de la seguridad acusaron al Hamas de haber tratado de asesinar a Abas.
Sin embargo, el portavoz del brazo armado del Hamas desmintió, afirmando que «esas informaciones están destinadas a envenenar la atmósfera en la franja de Gaza». Se trata de un enclave pobre, de 362 km2, minado por la violencia, donde viven hacinados cerca de 1,4 millones de palestinos.