La población del municipio de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango se unió al repudio y consternación manifestada por las instituciones pro defensa de los derechos humanos, por el linchamiento de tres comerciantes en una comunidad rural, quienes fueron sindicados de pertenecer a una banda de estafadores.
El auxiliar de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), Erick Villatoro, condenó el hecho y lamentó lo ocurrido a estas tres personas, que aparentemente fueron confundidas; este crimen agrava la situación que se vive en esa población, donde la inseguridad parece reinar, indicó el defensor humanitario.
Byron Herrera, de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (Copredeh), quien se unió al rechazo en contra de este crimen, dijo que no es la forma de hacer justicia y que en este caso se pueda comprobar la brutalidad y violencia utilizadas por los victimarios.
Herrera agregó que los comerciantes fueron atacados por una turba, uno de ellos logró escapar, en el cantón Malpaís, aldea San Ramón Grande; los comunitarios los sindicaron de pertenecer a una banda de estafadores; uno fue identificado como Jaime Tomás Simón, de 28 años, mientras que los otros dos sólo como Tomás, de 29 años, Fredy, de 16; el nombre del sobreviviente fue reservado por seguridad.
Por su parte, el comandante de la Quinta Brigada Militar de Huehuetenango, Rudy Ortiz Ruiz, dijo que el sobreviviente narró que todo comenzó la noche del lunes último, cuando él, Tomás, un hermano de éste y otro hombre, regresaban de la aldea Yolashap, Brillas, a donde habían ido a comerciar diversos productos, cuando les salieron al paso unos 50 vecinos, que los acusaban de estafadores.
Ortiz dijo que los hombres y el menor fueron amarrados de las manos y vapuleados por la turba; en la madrugada de este martes los líderes les hicieron un juicio comunitario y los condenaron a muerte; la persona que quedó viva, dijo que pudo huir de la escuela y buscar refugio en un área donde logró contactar con las autoridades e informar.