Esperanza y alegrí­a entre familiares


Campaña. El esposo de Ingrid Betancourt, Juan Carlos Lecompte, ha realizado varias compañas por la liberación.

La familia de la franco-colombiana Ingrid Betancourt vio renacer su «esperanza» y su «alegrí­a» hoypero mostraba una obligada prudencia después de saber que un ex rehén de la guerrilla de las FARC que consiguió huir habrí­a visto recientemente a la polí­tica secuestrada.


«Es una gran esperanza para nosotros. Es la primera vez que alguien dice que vio a mi mamá en estos cinco años. Es un testimonio muy fuerte», declaró, Melanie Delloye-Betancourt, hija mayor de la polí­tica, secuestrada desde febrero de 2002 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El suboficial de la policí­a John Frank Pinchao Blanco, que consiguió escapar después de casi nueve años de cautiverio y vagó por la selva durante 17 dí­as antes de ser encontrado por las fuerzas del orden, aseguró haber coincidido con Betancourt durante su secuestro.

«Como hace cuatro años que no tenemos ninguna prueba de vida de mi mamá, si alguien puede confirmar que la ha visto después de esta fecha es una gran alegrí­a», agregó Melanie Delloye, de 21 años, recordando que la familia no recibe ninguna prueba contundente de que Betancourt sigue con vida desde la recepción de un video grabado en mayo de 2003.

Sin embargo, la joven no ocultó su «prudencia» debido a la confusión en las fechas que mostró el ex rehén. «Está un poco desorientado después de un cautiverio tan largo y no sabemos exactamente si quiso decir que la vio en abril de este año o hace dos años y medio», explicó.

Pero para la familia de Betancourt, estas informaciones al menos «dejan claro que alguien ha visto» a la rehén y que la ex candidata presidencial y su directora de campaña, Clara Rojas, «se encuentran vivas en estas regiones» selváticas colombianas, próximas a la frontera con Brasil.

Por otra parte, Melanie Delloye mostró confianza en el nuevo presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien nombró a Betancourt a menudo durante su campaña y prometió el 6 de mayo, cuando fue elegido «y el mundo entero le escuchaba», que Francia «no la abandonará».

«Creo que está decidido a hacer algo. Necesitamos a alguien con valor, voluntad y determinación de presionar y encontrar una respuesta a este juego tan complicado entre las FARC y el gobierno del presidente ílvaro Uribe», explicó.

Según Melanie Delloye, mientras «las dos partes se pasan la pelota» y se intercambian responsabilidades, su familia y la de todos los rehenes «están presas en este juego».

Betancourt, de 45 años, formarí­a parte de un canje humanitario de 500 guerrilleros presos por 58 rehenes en poder de las FARC cuyas condiciones no logran concretarse.

Con respecto a las declaraciones de Uribe la semana pasada sobre una posible liberación de insurgentes presos en las cárceles colombianas con la intención de forzar indirectamente a las FARC a un gesto similar, la familia de Betancourt mostró su escepticismo.

«Hay que tener mucho cuidado con lo que dice el presidente Uribe. No sabemos cuáles son sus intenciones. En el pasado, sus declaraciones han bloqueado cosas. Pero si se trata de un verdadero gesto y no sólo de palabras, las FARC deben responder», explicó.

Nada más conocer las declaraciones de Pinchao Blanco, los organismos franceses que piden la libertad de Betancourt reaccionaron con un optimismo renovado.

«Su testimonio es un gran alivio para su familia», declaró en un comunicado la Federación Internacional de Comités Ingrid Betancourt (FICIB), subrayando su preocupación por las «condiciones de detención extremadamente duras» de los rehenes, confirmadas en el testimonio del suboficial huido.

Este grupo y el Comité de Apoyo a Betancourt de Parí­s advirtieron del riesgo de lanzar una operación militar de rescate en la zona en la que fue localizado Pinchao Blanco.

«Pedimos que sea hecho todo para preservar la vida de Ingrid y sus compañeros de cautiverio», explicaron, recordando a Uribe que las «FARC no dudarán en matar a sus rehenes» en caso de verse acorralados por el ejército.