La Comisión Europea dio su luz verde hoy para que Chipre y Malta adopten el euro a partir del 1 de enero de 2008, al juzgar que respetan los criterios de convergencia económica establecidos por el Tratado de Maastricht para utilizar la moneda única.
Chipre y Malta «alcanzaron un alto grado de convergencia económica y están preparados para adoptar el euro en enero de 2008», declaró el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, citado en un comunicado.
De todos modos, ambos países deben trabajar para «preservar su competitividad» y «acelerar sus preparativos preactivos» para lanza la moneda única, advirtió.
De su lado, el Banco Central Europeo juzgó que Malta y Chipre se encuentran en el buen camino, pero aún deben hacer esfuerzos, por ejemplo en lo concerniente a su elevada deuda pública (66,5 y 65,3% del PIB en 2006, respectivamente).
«Chipre debe continuar una política a largo plazo creíble para sanear sus finanzas basada en reformas estructurales y reducir la tasa elevada de su deuda», afirmó el BCE en su «informe de convergencia» publicado en Francfort.
El BCE señaló además el riesgo vinculado con una eventual reunificación de Chipre, que «podría plantear un nuevo desafío presupuestario y estructural en función de las particularidades del acuerdo».
Para adoptar el euro, los países candidatos deben respetar cinco criterios macroeconómicos establecidos por el tratado de Maastricht: control de las finanzas públicas (déficit y deuda) y de la inflación, y fluctuaciones limitadas de la tasa cambiaria y de interés.
Si la recomendación de Bruselas es aprobada por los ministros de Finanzas y ratificada por los jefes de Estado y de gobierno de los 27, Chipre y Malta elevarán a 15 el número de países que comparten la moneda única.
Eslovenia había sido el primer país de los nuevos Estados miembros de la UE que llegaron en mayo de 2004 en adoptar el euro, sumándose al club que ya integraban Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal.
Los Estados miembros de la UE deben adoptar el euro en cuanto cumplan las condiciones exigidas y sólo benefician de una derogación mientras ello no sea posible.
íšnicamente el Reino Unido y Dinamarca (en virtud de una cláusula particular del Tratado de Maastricht) y Suecia (de facto tras un referendo negativo), están exentos de esta obligación.