Indudablemente uno de los temas que molestan a la población con respecto a la convocatoria a elecciones hecha por el Tribunal Supremo Electoral tiene que ver con el hecho de que hayamos sido convocados para elegir en este año a los diputados del Parlamento Centroamericano que tendrán que tomar posesión de sus cargos hasta en el año 2011, es decir dentro de cuatro años y después de que en Guatemala se tengan que realizar nuevamente elecciones generales.
El problema está en que desde el momento en que son inscritos como candidatos, los aspirantes empiezan a gozar de inmunidad y luego, los que resulten electos, tendrán ese privilegio durante los próximos cuatro años sin tomar posesión de los cargos.
Cuando uno elige a una persona para un cargo se supone que lo hace como una calificación de las aptitudes, cualidades y capacidades de una persona, pero elegir hoy a alguien que ha de tomar posesión de sus cargos dentro de cuatro años no sólo es demasiado, sino que se corren riegos de que algunas de esas personas tengan fallas importantes a lo largo de ese período y que nadie pueda deducirles responsabilidades por la inmunidad con que están investidos por el simple hecho de haber sido declarados electos como diputados a futuro del Parlamento Centroamericano.
El hecho mismo de que los partidos políticos ya tengan a sus diputados electos, los compromete de manera tal que se dificultaría cualquier esfuerzo por revisar la estructura del Parlamento para modificarla y hacerlo más funcional y acaso hasta menos oneroso para nuestros pueblos. Si Guatemala no ha procedido a la elección de los diputados que tendrán que entrar al relevo en el año 2011, como que nuestras fuerzas políticas pudieran estar menos atadas de manos para proceder a revisiones del tratado del Parlamento.
Creemos que es un desacierto importante elegir desde ahora a los candidatos que ocuparán un escaño dentro de más de cuatro años en el Parlamento Centroamericano y que el Tribunal Supremo Electoral haría bien en corregir la convocatoria. Si se diera por válida la tesis del TSE, de que en toda elección general hay que incluir al Parlacen, resultaría que en el año 2011 estaríamos eligiendo a los diputados que tomarán posesión en el año 2016 y en el año 2015 a los que serían diputados en el año 2021. Llegaría un momento en el que aun eligiendo a jóvenes imberbes, las probabilidades de que murieran de vejez antes de tomar posesión serían muy altas.
Es cuestión de elemental sentido común que no procede hacer la elección de diputados del Parlamento Centroamericano y además el costo de la elección se reduciría en algo si no se tienen que imprimir papeleras con los aspirantes a ocupar escaños en esa cacharpa de tan poca y discutible utilidad.