Un alto funcionario de la Corte Suprema paquistaní fue asesinado hoy en Islamabad, luego de un fin de semana de violencia que dejó unos 40 muertos en Karachi (sur) que representó una escalada en la crisis por la destitución del presidente de la Corte Suprema.
Syed Hamid Raza, secretario general adjunto de la Corte Suprema, fue muerto a balazos por desconocidos que irrumpieron en la mañana de hoy en su domicilio en un barrio periférico de la capital paquistaní, explicó la policía.
El funcionario murió cuando la Corte Suprema se disponía a iniciar el examen de la controvertida destitución de su presidente, el juez Iftikhar Mohammad Chaudhry, el 9 de marzo, por el presidente pakistaní Pervez Musharraf, lo que finalmente fue aplazado.
La muerte del funcionario de la Corte suprema se produjo también después de un fin de semana de extremada violencia, que dejó 40 muertos en Karachi (sur), donde militantes progubernamentales impidieron que el sábado se llevara a cabo una manifestación en favor del juez Chaudhry.
Los actos de violencia continuaron el domingo por la noche y el lunes, pero ninguna víctima suplementaria fue registrada el lunes en la mañana.
Las escuelas y las tiendas estaban cerradas en la capital económica del país donde los transportes públicos también estaban paralizados.
Las autoridades de Karachi llamaron a la población manifestarse para conmemorar el «duelo por las víctimas» del fin de semana, mientras las fuerzas del orden recibieron el domingo orden de disparar contra los agitadores.
Las reuniones de más cinco personas fueron prohibidas.
Un responsable de la policía de Karachi indicó el lunes que la situación era «muy tensa» y que los incidentes derivaron en enfrentamientos étnicos.
Los partidarios del juez Chaudhry, que rechaza su destitución, llamaron el lunes a una «jornada negra» de huelga y protesta entre la comunidad «pashtún» del oeste fronterizo con Afganistán y militantes «mohajirs» que emigraron de la India cuando se creó Pakistán en 1947.
La oposición, que reúne a los partidos islamistas y a los del ex primer ministro Benazir Bhutto y Nawaz Sharif, denunciaron la destitución del juez como una maniobra del general Musharraf para separar de su puesto al primer magistrado del país, cuando se acercan las elecciones previstas para el fin de año, así como posibles debates constitucionales.
La Corte Suprema decidió el 7 de mayo ocuparse del expediente de la destitución del juez, pero sus debates podrían durar varias semanas, según los observadores.