El miasma congresil se hizo patente


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Como era de esperarse, la mayoría de personas que integran el Congreso de la República en su calidad de representantes del pueblo, los llamados DIPUTADOS, se dejaron ver ante la población como lo que en realidad son: el miasma de la sociedad.

Fernando Mollinedo
Jofermoca@gmail.com


Es indigno que dichas personas sean en quienes se depositó la responsabilidad de legislar para encontrar caminos de decencia y probidad para que la vida diaria sea más benigna, sean los principales verdugos quienes con su azote de inmoralidad, desvergüenza y desfachatez, hagan toda clase de actitudes y conductas que justifiquen su no comparecencia, su falta de firma, apoyo, solidaridad para la emisión de una ley que en algo positivo podría cambiar la conducta de los funcionarios y empleados gubernamentales y los señores de la iniciativa privada que hace negocios con el Estado.
   
Las leyes “anticorrupción” que están por ser emitidas en el Congreso, han pasado toda una larga cadena de vicisitudes para ser conocidas, analizadas y “estudiadas” por las comisiones del Congreso; las mismas, tienen como objetivo normar la posible comisión de conductas delictivas en función de los cargos que ejerzan las funcionarios y empleados, pues bien sabido es que, desde los mismos, se realizan negocios millonarios a favor propio, lo cual aparte de ser inmoral e ilegal es la muestra fidedigna que en esa clase de personas no existe un interés por el bienestar de la población, ni por el saneamiento de las instituciones del Estado.
   
El enriquecimiento ilícito como figura delictiva fue suprimida del ordenamiento legal en  el año 2000 por el Congreso cuyos diputados eran mayoría del partido político del PAN, quienes siguiendo órdenes lo abolieron… DESDE ALLÍ principió el descarado e inmisericorde esquilmamiento, robo, hurto o hueveo de los bienes nacionales por parte de los gobernantes y sus montones de ladrones, lo que incluye también al sector privado y en algunos casos hasta organizaciones diplomáticas como la OIM.
   
Ya no cabe duda que todos los DIPUTADOS/AS son iguales en cuanto a los intereses que los mueven a no darle paso a las leyes anticorrupción; iguales en el sentido de que con esas conductas están previendo la realización de negocios durante los próximos tres años y medio que les quedan de funciones, pues bien saben que las autoridades e instituciones de gobierno se harán toda clase de bestias ante la comisión reiterada y apañada de anomalías, trinquetes como el de la actual Fonapaz, hueveos al estilo Meyer – Rubén Darío por citar algunos ejemplos anteriores y vigentes.
   
Que tristeza, que lástima y que decepción la del pueblo elector; y así seguirán los años y los años, con esa clase de personajes-sanguijuelas, que en el buen contexto de la palabra pueden desde ya, calificarse como malditos ciudadanos. Ignorantes, prepotentes, abusivos, creídos, ensalzados, presuntuosos, vacíos de alma, hediondos a traición, con su aura completa de miasma, ESOS SON LOS REPRESENTANTES DE LA POBLACIÓN. ¡Vaya triunfo electoral.