Todo lo que acontece en la vida política y social de nuestro país hoy no hace sino pensar que todo seguirá igual que en el pasado reciente cuando nos gobernó nuestro triste expresidente Álvaro Colom. No hay signos de mejoría en la salud de nuestro exhausto enfermo nacional, porque la medicina suministrada es la misma, con dosis también parecida. Y no es invento de ciudadano amargado y pesimista, sino constatación de resultados que están a la vista.
Fíjese por ejemplo en el tema de la corrupción. El Patriota desde que llegó fue al hueso. Despidió a funcionarios del pasado gobierno sin ninguna pena, buscando únicamente llenar espacios con gente de su propio partido como pago por favores recibidos. ¿Hay algo nuevo en esta práctica con los pasados partidos que hicieron gobierno? Nada. Es el mismo “modus operandi” de nuestra política criolla.
Echemos un vistazo a las movidas de las instituciones. FONAPAZ sigue sirviendo para repartir láminas y hacer triquiñuelas a partir de contratos dudosos. ¿No le suena a “Déjà vu”? El Ministerio de Salud compra medicina a precios elevados y las deja perder no solo porque las adquiere casi vencidas, sino porque no tiene ni siquiera dónde guardarlas. El Ministerio de Agricultura continúa repartiendo fertilizantes solo a los de la foto y comprados a niveles costosos. ¿De verdad le parece nuevo?
Todo esto es como ver una película de Cantinflas una y mil veces. Lo mismo sucede con la indolencia de las máximas autoridades: no hacen nada y más bien se protegen unos y otros. Demos ahora un repaso al Congreso. Aquí la única novedad es la ineptitud de su presidente, don Godofredo. Quiero decir, este Congreso está tan lleno de vándalos como cualquiera del pasado. ¿Le parece que el Congreso depurado por Ramiro de León Carpio era distinto a éste? No es cierto, es exactamente el mismo. Y la verdad es que cada cuatro años deberíamos depurarlo.
Por lo que queda demostrado que en nuestro país vamos a paso de tortuga. El pobre Presidente no tiene ni siquiera cuadros quien gobernar. Eso quedó evidenciado con el actual Ministro de Salud, a quien tuvo que defender porque, la pura verdad, es que no tenía otro candidato a la vista para reemplazarlo. La misma crisis atravesaría si le renuncia el Ministro de Finanzas o el de Relaciones Exteriores. Son partidos que llegan a gobernar con la insignia de la improvisación, escasas ideas y una sola aspiración: servirse del erario público para medrar y hacer fortuna.
No es ánimo de empezar mal el lunes, es que de verdad en nuestro país, el mundo de la política sigue siendo exactamente igual.