La Defensoría de los Derechos del Niño dentro de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos, emitió una resolución indicando que se violaron los derechos de los alumnos con el conflicto magisterial que paralizó el sistema educativo nacional. Como siempre, los afectados son los más pobres, los infantes y los jóvenes que por su precariedad económica dependen de las escuelas e institutos públicos para acceder a la educación y en quienes, evidentemente, poco pensaron tanto las autoridades como los maestros que se enfrascaron en discusiones que llevaron a un conflicto cuya consecuencia tangible fue el daño a los estudiantes.
Hay que ver que en Guatemala la inmadurez de las autoridades y de los dirigentes sociales hace que se tenga que recurrir con cada vez mayor frecuencia a las medidas de hecho. En teoría, las diferencias entre sectores debieran dirimirse en diálogos maduros y constructivos, que antepongan el interés del país y, por supuesto, de la población a los intereses de las llamadas partes, pero está demostrado que ni entre la clase política que se hace cargo de la administración pública ni entre los dirigentes gremiales, hay esa madurez y por lo tanto, ante la arrogancia e intransigencia, se termina siempre con conflictos que derivan en medidas de hecho.
La Hora ha sido consistente en señalar que el pueblo de Guatemala peca de indolente y poco participativo y en el contexto de esa visión que tenemos, hay que señalar que la masiva participación del magisterio en estas jornadas de protesta evidencia una tendencia a revertir esa indiferencia general. Por lo tanto, estimamos que en un país donde hace falta que la gente se involucre en la solución de problemas, el magisterio lejos de haber actuado en forma repudiable, lo hizo en rescate de abandonados valores de civismo. Y es que si bien se reclamaban mejoras salariales, también era parte de la protesta el reclamo para que las autoridades cumplieran con la debida atención a los alumnos que no recibían ni refacción ni útiles. En otras palabras, los maestros hicieron como los médicos en su movimiento de huelga, forzando a las autoridades a atender sus obligaciones totalmente abandonadas.
Esa parte del reclamo recibe poca cobertura porque, obviamente, los medios y las autoridades se interesan en destacar la parte salarial del conflicto pero no se destaca que el Ministerio que tan frívolamente transfirió dinero para ampliar el aeropuerto, ha dejado de atender debidamente a la población escolar y que parte del acuerdo implica que pongan atención a esos deberes abandonados. Creemos que una mezcla de inmadurez de la dirigencia y de tan berrinchuda como arrogante intransigencia del Ministerio agravó el conflicto y ambos factores hicieron víctimas a miles de niños y jóvenes.