El cristal, de Jorge Serrano (I)


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En los primeros días de junio se publicó el libro de Jorge Serrano Elías: “La guayaba tiene dueño, el secuestro del Estado de Guatemala”.
Quienes conocemos a Jorge sabemos su temperamento, su preparación intelectual. El libro, dividido en 17 capítulos y anexos, comprende 350 páginas.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Su contenido realmente se divide en dos: del capítulo II al capítulo VII es una relación de lo que Serrano considera sus éxitos, en varios de los cuales omite señalar que al ser leyes son logros parciales del Legislativo y del Ejecutivo. El resto de los capítulos se refieren a los eventos que le llevaron a él y a Gustavo Espina a dejar de ser presidente y vicepresidente de la República, respectivamente.

En el documento se refleja el yo de Jorge Serrano Elías, por ello ha recibido artículos donde se le censura este hecho, aunque no debería de extrañarle a quienes conocen desde hace muchos años a Jorge. Lo que no puede ponerse en duda es que el documento es una lectura obligada para los guatemaltecos que deben enterarse de nuestra realidad histórica.

Independientemente de lo que sea la conclusión individual, después de leerlo debo señalar que el mismo tiene omisiones, verdades y no verdades.

Serrano Elías omite decir y explicar cuál era el fundamento constitucional que le permitía al Presidente de la República disolver el Congreso de la República, disolver la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad, destituir además al Procurador General de la Nación y Jefe del Ministerio Público, al Procurador de los Derechos Humanos y solicitar al Tribunal Supremo Electoral convocar en 60 días a una Asamblea Nacional Constituyente. Esta acción es la que lo coloca en el rompimiento a la Constitución.

Verdades: El libro describe, al igual que lo han hecho otros recientes documentos, que en nuestro país la denominada supercúpula económica, que él llama “los dueños”, existe. Serrano Elías la identifica de forma concreta al mencionar a Dionisio Gutiérrez, Juan Luis Bosch Gutiérrez y su actuar. También especifica otro hecho verdadero, cual es que en esos aciagos días de mayo y junio de 1993, la sección G2 del Ejército bajo el mando de Otto Pérez Molina actuó sobre la Corte de Constitucionalidad y el mismo Ministerio de la Defensa, para que se produjesen los hechos que concretaron la elección de Ramiro de León Carpio y de Arturo Herbruger Asturias para sustituir el mandato de Jorge Serrano Elías y Gustavo Espina, como consecuencia de esto posteriormente también se produjo la disolución del Congreso de la República existente y una elección que lo reemplazó.

Otra innegable verdad que el libro señala bajo el título “El secuestro de los medios”, específicamente se refiere a Gonzalo Marroquín Godoy, es el hecho que la información de prensa se distorsiona, se cercena y que el derecho de aclaración y respuesta no se otorga ni se respeta como está establecido en la ley, incluso si se produce no es con las características que la Ley de Libre Emisión del Pensamiento establece sino como simples cartas del lector.
En cuanto a no verdades, Serrano Elías, respaldándose en su ministro de Finanzas, Richard Aitkenhead, indica que los gastos confidenciales que gozó como Presidente de la República no lo beneficiaron en lo personal, por cuanto los utilizó en gastos sociales y gastos de seguridad. En cuanto al reconocimiento de Belice, omite que constitucionalmente no estaba facultado. En síntesis, el libro debe ser leído, aclarado, refutado o aceptado.
¡Guatemala es primero!
Continuará