Una vuelta por Nicaragua, con un poco de tiempo para disfrutar, nos proporciona un descanso de tranquilidad profunda. Las bellezas que Nicaragua nos proporciona, como República, son únicas, porque no debemos olvidar que cada país tiene su cultura, su idiosincrasia, su cocina, sus climas y sus encantos especiales.
Nicaragua tiene una historia diferente, culturas y costumbres diferentes que vale la pena conocer y disfrutar para saber al dedillo, acerca de los hermanos centroamericanos que nos reciben con los brazos abiertos y una idiosincrasia de hospitalidad fraternal.
Existen diferentes rutas turísticas en Nicaragua que pueden iniciarse después de conocer Managua, una ciudad bastante moderna con centros comerciales para hacer las delicias de quienes disfrutan de las compras. Hay hoteles de cinco estrellas, mucha vida nocturna, restaurantes, etcétera.
Al Sur de Nicaragua existe la llamada Ruta del Agua cuyo nombre se refiere al territorio comprendido dentro del recorrido del nicaragüense río San Juan, desde el mar Caribe hasta su encuentro con el Lago Cocibolca y más allá; esto incluye el archipiélago Solentiname. Para llegar allí, abordamos un avión pequeño en Managua hasta la Capital del Departamento de Río San Juan: San Carlos.
San Carlos es una ciudad pequeña ubicada a orillas del lago Cocibolca, exactamente donde nace el río San Juan. En San Carlos el turismo ha tenido mucho aumento en los últimos años y esto ha proporcionado un incremento al comercio. San Carlos es una pequeña ciudad estratégica que sirve de enlace entre la civilización y la naturaleza salvaje que aún conserva Nicaragua.
Un viaje en lancha nos lleva a la comunidad de El Castillo, cuyo nombre se origina en el enorme castillo que sirvió para defenderse de los piratas. En esa ruta hay hoteles confortables que ponen al visitante en contacto con la naturaleza. Si seguimos la ruta del río, llegaremos a su confluencia con el mar Caribe.
Al Norte de Nicaragua se reúnen dos rutas, la Ruta de Sandino y la Ruta del Café, las cuales conforman la Ruta Verde del país. Allí encontramos bosques, montañas e historia. El recorrido comienza en Ciudad Darío, donde podemos visitar la casa museo del poeta nicaragüense Rubén Darío, quien nació allí el 18 de enero de 1867. Más adelante tomamos la carretera hacia Sebaco, una especie de puerto comercial, donde podemos obtener verdura y frutas frescas cosechadas en el valle.
De allí llegamos a Matagalpa, la segunda ciudad del país con mucha actividad agropecuaria. Lo más importante de Matagalpa es su actividad cafetalera, cuya historia puede verse en el Museo del Café. Matagalpa está rodeada de fincas cafetaleras y bellísimos paisajes naturales. La carretera que une a Matagalpa con Jinotega nos enamora con sus paisajes y hay oportunidad de tomar un café recién tostado en restaurantes o cafetines a lo largo de ella. Hay en la ruta, románticos hoteles de montaña en los que se convive con la exquisita naturaleza.
Así llegamos a San Rafael del Norte, que atestiguó el matrimonio de Blanca Aráuz con el general Augusto C. Sandino. Aquí encontramos el museo de la gesta del general Sandino. Más adelante está la pujante ciudad de Estelí, cuyos guerrilleros tuvieron fuerte incidencia en la lucha contra la dictadura somocista. Pasamos por poblados como Somoto, Palacaguina, Ocotal y otros, que fueron testigos de la larga lucha del general Sandino contra la opresión somocista. ¡Es Nicaragua, la bella!