“Flipped classrooms”


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El campo de la educación es tan variado porque está compuesto por muchas personas que desempeñan diferentes obligaciones; desde aquellos maestros que atienden el nivel más elemental hasta los maestros que enseñan en los posdoctorados universitarios y que conjunta o separadamente son capaces de crear un modelo, una estrategia novedosa, para ser aplicado en las acciones en el aula.

Raymond J. Wennier


La socialización de lo novedoso se inicia con el anuncio, normalmente por educadores de renombre, que han escrito  publicaciones educativas variadas, que han ganado credibilidad entre la población de maestros, que estén dispuestos a escucharlos y a poner en práctica y validar las ideas expuestas.

Las “flipped classrooms” (aulas intercambiadas), son aquellas en las  que los alumnos aprenden lecciones en su casa con la ayuda de videos hechos por los maestros, ya sean clase magistral o la indicación de actividades a desarrollar. Después de aprender con más tiempo, en sus casas, los alumnos llevan la lección aprendida al aula para hacer “home work” (deberes en casa), que ahora se llamarían “school work” (deberes de la escuela) y de esta forma recibir mayor atención y más ayuda individualizada del maestro y tendrían que trabajar con otros compañeros que también tuvieron que estudiar la lección en casa.

Comparo la preparación (aprendizaje) en casa para luego trabajar específicamente en aula, con el “brainstorming”. Para que realmente haya una buena participación de todos los alumnos en una clase, todos tienen que prepararse la noche anterior o con unos días de anticipación a la sesión y no en la clase que el maestro diga “hagan grupos de cuatro o cinco y vamos a “brainstorm” (tema)”. Sin temor a equivocarme, del grupo, habrá dos o máximo tres alumnos que dominarán al grupo o participarán en el ejercicio. Los  restantes no se sienten suficientemente seguros de sí para “arriesgarse” a opinar. ¡Qué lástima!

El concepto de “flipping” puede ser utilizado en las materias de matemática, ciencias, sociales, y educación física por ejemplo. Los alumnos estudian al contenido en casa y llegan al aula para practicarlo. El “flipping” puede ser funcional en todos los niveles de enseñanza en la escuela. La idea es que alcance a cada alumno, en cada aula, cada día. Así es como debe implementarse la enseñanza de la lectura; en cada materia, cada alumno, cada día, para practicarla con el maestro presente. Desde luego, lo más importante es que el maestro la modele también. Es como la estrategia de releer una lectura para que los alumnos la entiendan más, lo que es que obtengan mejor comprensión del texto, logrando  como resultado el poder hablar con mayor profundidad sobre el contenido y luego poder poner por escrito los conceptos principales de lo leído, con el toque especial de la iniciativa y creatividad del alumno.

En el sistema actual, los maestros dan la clase con unas cuantas actividades y no dejan tiempo para que los estudiantes inicien los deberes con el maestro presente y poder aclarar las dudas que pudieran tener los alumnos. Al hacerlo de esta forma los alumnos se llevan a casa sus dudas; los padres que pueden hacerlo, aclaran las dudas y básicamente hacen los deberes de sus hijos, si no pueden, entonces los hijos, terminan reforzando sus dudas, por la repetición asignada y así no aprenden. Si no entienden mejor, no hay aprendizaje, luego, no están listos para participar en clase al día siguiente. Es probable que reciban una mala calificación por no haber tenido la oportunidad de aclarar sus dudas directamente con el maestro. Si así se trabaja, los alumnos no lograrán el éxito en la escuela. En un aula “flipped”, el maestro tiene más tiempo para ayudar a los alumnos, les da el apoyo necesario para que el aprendizaje sea más fácil, lo que es que los alumnos tengan la oportunidad de que ese procedimiento dé un resultado positivo. Los maestros que lo han puesto en práctica, hacen notar que los alumnos sufren de menos “stress” que los que no trabajan con esa estrategia.

En toda acción educativa hay un elemento emocional que juega un papel esencial en el aprendizaje. Si no hay emociones, no hay gusto ni para intentar el estudio de tal o cual tema. Es un modelo de motivación que sugiero a los maestros; precisamente se inicia   involucrando a las emociones como una estrategia de llamar la atención de los alumnos. Hay más concentración en la clase, como dice Mihaly Csikszentmihalyi, cuando habla del “estado de flow” (concentración total) en los alumnos durante el proceso educativo, lo que  produce una asimilación más adecuada de lo aprendido y por estar en la memoria a largo plazo puede ser recuperada para ser utilizada en situaciones nuevas y así resolverlas. Significa que la información está arraigada en la mente y puede ser demostrado mediante la aplicación de habilidades y destrezas. El resultado es mayor auto estima y auto seguridad como efectos de sentir el éxito, el alumno se entusiasma para “probar a tomar nuevos riesgos” en otros contenidos u otras acciones educativas. Así se mantiene el circuito de motivación. 

Los ponentes de esta estrategia apuntan a que refuerza las comunicaciones de doble vía, maestro/alumno. Que las dudas de los alumnos son atendidas de inmediato y en forma más personal. Los maestros pueden formular preguntas más profundas, que estimulan discusiones más interesantes entre los estudiantes. Las preguntas pueden animar a los alumnos a buscar una extensión de conceptos, utilizando la tecnología actual en forma similar a  la educación a distancia. Los maestros pueden utilizar estrategias eclécticas, de acuerdo a las necesidades personales de cada uno de sus alumnos. Desde luego, no se trata de implementar tal estrategia de “un solo”; puede ser una materia a la vez, hasta que se aplique a todas las disciplinas. Al hacerlo, se puede trabajar mejor la jerarquía de habilidades de pensamiento, enriqueciendo las experiencias del aprendizaje.

Este modelo no es una panacea pero sí demuestra un pensar constante en la búsqueda de algo mejor en la educación.