El misterio sobre la suerte del periodista de la BBC Alan Johnston, secuestrado hace dos meses en Gaza, se mantiene después de la reivindicación de su captura por un grupo extremista que a cambio de su liberación exige la de todos los detenidos musulmanes en Gran Bretaña.
Johnston, un escocés de 44 años, corresponsal desde hace tres años en la franja de Gaza y único periodista occidental a tiempo completo en este territorio, fue secuestrado el 12 de marzo por hombres armados cuando volvía a su casa después de una jornada de trabajo.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos desplegados por Gran Bretaña, de numerosos protestas internacionales y de regulares llamados oficiales que reclaman su liberación, el experimentado reportero sigue desaparecido.
El tiempo que lleva detenido supera al menos en cuatro veces al de otros periodistas secuestrados en la franja de Gaza, una región cada vez más conflictiva, que se empobrece y se radicaliza.
Las autoridades palestinas indicaron haber establecido contacto con los secuestradores y conocer el lugar donde está el rehén, pero decidieron no lanzar una operación para liberarlo para no poner su vida en peligro.
«Condenamos este secuestro. El pueblo palestino es hostil a estos secuestros que perjudican el interés nacional. Hacemos todo lo posible para liberarlo gracias a nuestros contactos con las diversas partes», afirmó Ghazi Hamad, portavoz del primer ministro Ismail Haniyeh, del movimiento islamista Hamas.
En una grabación de audio acompañada de la foto de Johnston que figura en su carné de periodista de la BBC, el Ejército del Islam reivindicó el secuestro.
Este grupo propone el canje del rehén por la liberación de todos los detenidos musulmanes en Gran Bretaña, en particular de Abu Qatada, jefe religioso radical palestino.
Exige también que «los gobiernos impíos» liberen a sus prisioneros musulmanes, y de lo contrario amenaza con llevar a cabo otros secuestros.
Abu Qatada, presentado como «el jefe espiritual» de la red terrorista Al Qaida en Europa, fue detenido en Gran Bretaña en agosto de 2005 en una redada contra los extremistas islamistas después de los atentados suicidas que dejaron 56 muertos en Londres.
La asociación de periodistas palestinos acusó al gobierno de Haniyeh de no hacer los esfuerzos necesarios para liberar a Johnston.
La Liga írabe, el gobierno británico, la Unión Europea, diversas personalidades y responsables religioso han exigido en vano su liberación.
El cónsul de Gran Bretaña en Jerusalén, Richard Makepeace, se reunió en dos ocasiones con Haniyeh en relación al caso, a pesar del boicot internacional contra Hamas.
Los secuestros son moneda corriente en la franja de Gaza, pero hasta ahora sus autores han recurrido a ellos para solicitar ventajas o concesiones a las autoridades locales.
El caso de Johnston revela la radicalización de Al Qaida y del islamismo fundamentalista en la franja de Gaza, donde diversos cafés internet han sido incendiados, así como una librería cristiana y una escuela administrada por la ONU.
La misión de Johnston en Gaza debía culminar en abril.