La planta de tratamiento de aguas residuales construida durante la anterior gestión edil en la comunidad de Espíritu Santo, municipio de El Jícaro, El Progreso, no funciona, por lo que los vecinos continúan desembocando sus aguas servidas directamente al río Motagua.
La corporación pasada quiso favorecer a los aproximadamente 2 mil 600 habitantes del lugar, a través de la construcción de un modelo de planta de tratamiento de aguas servidas, diseñada para el aprovechamiento de abono orgánico y biogás, por medio de la descomposición de los desechos ingresados, procesados y debidamente analizados, en tanto que el agua limpia desembocaría en el río.
A decir de Rafael Pellecer, director de la Oficina Municipal de Planificación (OMP), de El Jícaro, el proyecto es una gran idea, igual que su diseño, pero el Concejo saliente cometió el error de recibirla, pagar más de un millón 300 mil quetzales a la empresa Arqín, constructora de metales y hacer constar en acta de recepción que no se garantiza su funcionamiento porque no fue sometida a prueba previamente.
El actual alcalde y su Concejo exigen el cumplimiento de las fianzas de respaldo, indicó el director, y como respuesta en dos ocasiones han realizado reparaciones al filtro percolador, porque tiene fugas, mientras tanto no se puede autorizar que el cien por ciento de vecinos desemboquen sus aguas residuales para evitar la recarga del mismo.
Rómulo Hichos Saquil, líder local, dijo que los vecinos están inconformes porque esta situación va en detrimento de su salud y de quienes proveen las aguas del Rio para riego de sus cultivos y aseo personal, al opinar que la construcción de la obra no tuvo una supervisión adecuada.
El delegado departamental del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Francisco Aldana, informó que a esta entidad le corresponde denunciar infracciones como la contaminación de los ríos a la Dirección General de Cumplimiento Legal y por incumplimiento al reglamento 236-2006 deberán pagar multas citando como ejemplo a las comunas de San Agustín Acasaguastlán y Sanarate, la segunda por mala disposición de residuos sólidos.