Las lecciones de Europa


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Cuando se inició la presente recesión en Europa, nadie imaginó que la situación fuera a complicarse gradualmente, tal como ha pasado en los últimos meses. El primer diagnóstico fue determinar la causa del problema y efectivamente se encontró que la crisis se originó en un crecimiento impresionante de la deuda soberana a tal grado que la misma se volvió impagable en cuanto llegaron sus vencimientos.

Juan José Narciso Chúa


Esta presa de pagos se hizo evidente mayormente en Grecia, luego en Irlanda, posteriormente Portugal y finalmente en España, en donde la situación de empleo se volvió imparable,  a tal extremo que hoy el desempleo alcanza el 26.6% de la población y su PIB se reducirá nuevamente.
Hoy que se conoce que España ha sido beneficiario de un aporte de 100 mil millones de euros para apoyar a su sistema financiero, es posible destacar que aunque la crisis se conoció mucho tiempo antes, no se había querido admitir la magnitud de la misma por parte del gobierno del PSOE, buscando que todavía se podría resolver sin la ayuda del Banco Central Europeo, BCE; para lo cual se implementaron los recortes en los gastos sociales, con lo cual las protestas se incrementaron y propagaron, pero aun con estos ajustes, la situación de empleo se deterioró significativamente, hasta el grado que hoy una cuarta parte de la población económicamente activa se encuentra en condición de paro y el número de empresas que cierra se acrecienta cada día.
La inyección de estos fondos provenientes del BCE busca darle estabilidad al sistema financiero español, no sólo para que sanee sus cuentas, principalmente sus montos de activos, sino adicionalmente para que se encuentre nuevamente en capacidad de otorgar inyecciones de crédito a la economía y así contribuir a su reactivación e ir reduciendo las secuelas negativas del desempleo y el cierre de empresas.  Igualmente, se busca detener una crisis del sistema financiero que vendría a deteriorar aún más la situación económica, política y social en aquel país.
Grecia, por su parte, a pesar del monto impresionante que recibió para estabilizar su situación económica,  no sólo se ha visto en medio de la controversia social que ocurre a partir de los costos sociales del ajuste, en donde las protestas de la población no se detienen, pues la situación de desempleo y la drástica reducción de los beneficios sociales, configuran una situación altamente explosiva y difícil de contener.  Aún más, sus autoridades económicas y su parlamento han manifestado que a pesar de las contribuciones del BCE, su situación es todavía compleja y se sienten imposibilitados para reconducir su situación económica a la deseada estabilidad.  Y esta preocupación no es para menos, pues efectivamente se calcula que aun con todas las medidas de ajuste fiscal y con el aporte financiero, para conseguir alcanzar los niveles de precrisis se llevarán fácilmente entre 3 y 5 años y posiblemente algunos años más.
En Guatemala, la magnitud de la deuda se incrementó significativamente durante el gobierno anterior, llevándola hasta casi un 25 % del PIB y aunque técnicamente este nivel es todavía manejable, la suma del servicio de la deuda es sumamente elevada y los márgenes de maniobra de sus finanzas públicas se hacen mayormente cerrados, a partir de una baja carga tributaria, porcentajes fijos establecidos para el gasto público; una crisis como la europea y la recuperación de Estados Unidos, impactan sobre los impuestos del exterior y reducen la oferta exportable y los niveles de deuda han continuado incrementándose, así como el nivel del déficit se ha despegado del 2%. 
En este sentido es necesario romper con esquemas que afectan el manejo de las finanzas públicas, como es la inflexibilidad que resulta de elevar los impuestos, los porcentajes fijos de gasto y de continuar incrementando el techo del presupuesto global y el nivel de la deuda, sin una consideración correcta del desenvolvimiento del PIB, en el marco de una crisis como la europea y la de Estados Unidos.   Por otra parte, es pertinente que la banca central pueda prestar al Gobierno central, ello no significa que se abra la posibilidad de emitir dinero inorgánico o sin respaldo, la famosa maquinita, sino reducir  los costos elevadísimos de prestar recursos, así como se terminen privilegios que hoy se encuentran establecidos constitucionalmente y que en su momento pudieron haber sido oportunos, pero que en el marco de la reforma constitucional resulta necesario rediscutir.  Las lecciones de Europa es conveniente no sólo conocerlas, sino reconocer que se pueden cometer los mismos errores, si no se toman en cuenta las causas y los medios utilizados para pretender solventarlas.