Un plan por 125 mil millones de dólares para rescatar los bancos de España no solucionará la crisis deudora de Europa ni disminuirá el dolor del enorme desempleo en el continente, pero probablemente tranquilizará los mercados financieros y le dará tiempo a los políticos para trabajar con otras economías débiles que amenazan la estabilidad de la eurozona.
Europa aún tiene abundantes problemas por enfrentar en los otros tres países que ya han recibido ayuda financiera: Grecia, Portugal e Irlanda.
En Grecia, los votantes podrían elegir un gobierno la semana próxima que amenaza con negarse a cumplir con las cláusulas del paquete de rescate al país por 170.000 millones de dólares. Portugal lucha contra una peligrosa combinación de deuda elevada y un desempleo del 15%, mientras que Irlanda intenta hacer limpieza financiera tras un desastre bancario muy similar al de España.
También está el caso de Italia, la tercera economía más grande de la eurozona, cuya deuda gubernamental se acumula al tiempo que la economía se estanca.
«Aún nos falta resolver algunos problemas de raíz», dijo el investigador Nicolás Verón, del centro de investigación Bruegel, en Bruselas. «Necesitamos soluciones más radicales que ésta».
España solicitó fondos el sábado a los ministros de Finanzas de los 17 países de la eurozona con el fin de rescatar a sus bancos, en problemas graves debido al peso de préstamos incobrables en bienes raíces.
Los ministros respondieron con una oferta de hasta 125.000 millones de dólares en préstamos con el fin de que el gobierno español los canalice a los bancos.