Normalistas en acción. Ni vagos, ni delincuentes


factor-mendez

Estudiantes de magisterio de los institutos nacionales, quienes desde hace cuatro semanas permanecen en huelga, han salido a tomar las calles de ciudad Guatemala, en resistencia a la propuesta de reforma educativa que el Ministerio de Educación quiere implementar en el futuro.

Factor Méndez Doninelli


Días atrás, conversé con un grupo de dirigentes estudiantiles, quienes expresaron sus puntos de vista, dijeron que no se oponen a las mejoras educativas ni a la profesionalización docente, pero están en desacuerdo con el procedimiento impuesto por las autoridades del Ministerio, porque lo consideran autoritario y con poca socialización. Los estudiantes aseguran que con el apoyo de algunos catedráticos, están trabajando una contrapropuesta que van a presentar en próximos días.

La comunidad estudiantil normalista es un importante sector del sistema educativo, por lo que sus puntos de vista, no pueden ser irresponsablemente ignorados. En un país como Guatemala, con una larga historia de autoritarismo y violaciones sistemáticas a los derechos humanos, la población ha aprendido que mediante la organización y la participación activa en la defensa de sus intereses puede hacer oír su voz y captar la atención de los gobernantes. Creo que la protesta y acciones que están haciendo los jóvenes estudiantes, son legítimas y justas en tanto quieren ser escuchados.

Como siempre ha ocurrido, la respuesta de las autoridades gubernamentales ante la protesta estudiantil, es ordenar la represión, incrementar las amenazas e intimidaciones, criminalizar las justas demandas y exacerbar los ánimos de la población insistiendo en estigmatizar a los jóvenes y sus luchas. En ningún país del mundo, se puede decir que la juventud estudiosa es desestabilizadora o bochinchera, ni vagos ni menos delincuentes.

La rebeldía juvenil no solo es una actitud generacional, es también un desafío para la sociedad y los gobernantes que deben poner atención a las voces de los estudiantes, quienes también tienen derechos, que reclaman justicia, que exigen mejor calidad en la educación, mejores aulas y recursos educativos. Que consideran la educación como un derecho humano al que todas las personas debieran tener oportunidad de acceder en condiciones de igualdad, pero que en Guatemala todavía hay una enorme brecha, que impide a una gran parte de la niñez y la juventud tener educación. Es absurdo por ejemplo, que el país mantenga una elevada tasa de analfabetismo y ausentismo escolar.

Vuelvo y repito, la protesta estudiantil de los normalistas es legítima, como también la rebeldía y resistencia juvenil; en muchos pasajes del progreso de la humanidad, el motor de la historia han sido los jóvenes. No es conveniente responder con represión, exceso de fuerza y abuso de autoridad. En el país necesitamos privilegiar el diálogo y el entendimiento. Hay que eliminar la confrontación y sobre todo, los prejuicios y las estigmatizaciones en contra de los jóvenes.

P.S. Irreparable pérdida de Monseñor Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, infatigable constructor de paz y reconciliación nacional. La Patria está de duelo. Condolencias a su distinguida familia y grey católica guatemalteca.