Uruguay se declaró en «desastre nacional» por inundaciones que provocaron la evacuación de miles de personas y que dejan multimillonarias pérdidas, permitiendo movilizar fondos estatales y demandar ayuda exterior para atender la emergencia.
La declaración de «Estado de desastre Nacional» por parte del Parlamento habilita al gobierno a utilizar fondos estatales para casos de catástrofe, que ascienden a 1% del Presupuesto, lo que representa unos 45 millones de dólares. Asimismo, permite recibir fondos del exterior.
Unas 12 mil personas permanecen fuera de sus hogares fundamentalmente en los departamentos de Durazno (centro), Treinta y Tres (este), Soriano (oeste), aunque también había evacuados en Tacuarembó (norte), Florida (centro), Rocha (sureste), Cerro Largo (este) y Canelones (sur) por el desborde de ríos y arroyos debido a fuertes precipitaciones la semana pasada.
Las inundaciones han causado millonarias pérdidas, aunque por el momento son imposibles de estimar, debido que las aguas afectaron caminos, puentes, alcantarillas, plantas de bombeo de agua, viviendas, redes eléctricas y telefónicas, pérdidas de ganado y daños de cultivos, entre otros.
«Tendremos que esperar a que bajen las aguas para realizar un relevamiento» de las pérdidas, dijo Luis Lazo, viceministro de Transporte y Obras Públicas, al diario Ultimas Noticias.
Añadió que el gasto que deberá afrontar el Estado será «importante» y que «trascenderá cualquier previsión presupuestal».
«En casos como estos, a veces se necesita recurrir a créditos internacionales», dijo Lazo, aunque añadió que «no nos adelantaremos hasta no saber con qué panorama nos vamos a encontrar».
La peor situación se vivía en la ciudad de Durazno, capital departamental, donde se concentra más de la mitad de los 12.000 evacuados, lo que representa un 20% de su población.
No obstante, la cota del Río Yí comenzó a descender el miércoles a razón de 2,5 cm por hora, y el nivel del curso había bajado de 12,60 metros a 11,20, dijo José Pedro Rodríguez a la AFP, coordinador del Comité Departamental de Emergencia.
La ciudad seguía sin suministrio de agua potable, debido a que las plantas potabilizadoras quedaron sumergidas, aunque los técnicos comenzaban a trabajar para intentar restablecerlas, pese a que el agua no había descendido lo suficiente.
El presidente Tabaré Vázquez visitaba este jueves la ciudad de Durazno, donde debía reunirse con el intendente Carmelo Vidalín, quien debía informarle sobre la situación. Se trata de la primera salida del mandatario por las zonas afectadas desde que comenzaron las inundaciones el fin de semana pasado.
En Treinta y Tres, el nivel de las aguas del Río Olimar descendía poco a poco y la gente comenzaba a «regresar progresivamente» a sus casas donde la baja lo permite, aunque quedan unos 2.000 evacuados, dijo el intendente Gerardo Amaral a la AFP.
Se está «organizando el retorno de algunos evacuados buscando minimizar los riesgos de picaduras de ofidios, accidentes eléctricos, evitar el contacto con las aguas contaminadas, todo lo relativo a la higiene».
Asimismo, señaló que se estaban realizando fumigaciones coordinadas con el Ejército para eliminar roedores, arañas e insectos.
Amaral añadió que las pérdidas han sido «muy cuantiosas» y que se está «trabajando con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para ver el impacto» de la inundación en el ganado, los cultivos, la infraestructura.
En Mercedes, capital de Soriano, 270 km al noroeste de Montevideo, había unas 3.200 personas fuera de sus hogares, pero el Río Negro descendía a razón de 3 cm por hora.
Los pobladores de esa ciudad responsabilizan a la empresa eléctrica estatal, UTE, por la inundación de la ciudad, por un mal manejo de la represa de Palmar, unos 80 km río arriba.