Gobierno en manos de partido laborista


Postura. La ministra de relaciones exteriores de Israel, Tzipi Livni (L), sugirió a Olmert presentar su renuncia.

El partido laborista podrí­a decidir el domingo si se retira del gobierno israelí­, algo que podrí­a resultar fatal para el primer ministro Ehud Olmert, presionado desde diversos sectores para que dimita tras la publicación de un informe sobre los errores de la guerra en Lí­bano.


El comité central del partido laborista celebrará el domingo una reunión consagrada al informe provisorio sobre los errores en la guerra contra la milicia chií­ta libanesa Hezbolá, cuyas conclusiones son demoledoras para Olmert y su ministro de Defensa, el jefe del partido laborista Amir Peretz.

En esta ocasión, el partido de centro izquierda podrí­a organizar una votación para decidir su permanencia o no en el muy impopular gobierno dirigido por Ehud Olmert.

En caso de que los laboristas decidan irse, «el partido declarará que no permanecerá en un gobierno dirigido por Olmert y fijará una fecha para abandonar la coalición», declaró un responsable de la agrupación a la AFP.

Sin el apoyo de los 19 diputados laboristas, Olmert carecerá de mayorí­a en la Knesset (Parlamento israelí­, con 120 diputados) y se verí­a enfrentado a un triple dilema: dimitir, reestructurar el gabinete o convocar elecciones anticipadas.

Pero incluso si los laboristas deciden mantenerse en la coalición, ésto podrí­a ser sólo cuestión de tiempo, según analistas israelí­es.

Tres de los cinco candidatos a la presidencia del partido laborista en las elecciones primarias que tendrán lugar el 28 de mayo anunciaron desde ya que abandonarí­an la coalición.

«El ministro de Defensa fracasó, el Primer Ministro fracasó, todo el gobierno fracasó. Ya no apoyamos a Ehud Olmert», declaró el diputado y ex jefe del Mossad Danny Yatom.

Después de varios meses de silencio, el ex primer ministro Ehud Barak anunció el martes que si ganaba las primarias laboristas, llamarí­a a elecciones anticipadas, a menos que Olmert dimitiese.

Sólo Ami Ayalon, diputado y ex jefe del Shin Beth (seguridad interior) dijo que aceptarí­a una cohabitación con el Kadima, el partido de Olmert, dotado de una nueva dirección hasta el fin de la legislatura prevista para 2010.

Tal como Ayalon, algunos diputados y ministros laboristas no desean la caí­da del gobierno de Olmert.

El mayor temor es dejar libre la ví­a para que el lí­der del Likud y ex primer ministro Benjamin Netanyahu forme una nueva coalición o provoque elecciones anticipadas, que ganarí­a según los sondeos.

«No creo que debamos dimitir porque no quiero hacerle regalo alguno a Bibi (Benjamin) Netanyahu», declaró a la AFP el ministro de Infraestructura, Benjamin Ben Eliezer.

«No debemos tomar una decisión precipitada e irresponsable que se traducirí­a en la formación de un gobierno de derecha», dijo el ministro de Asuntos sociales, Isaac Herzog, también en declaraciones a la AFP.

En todo caso, una nueva prueba espera a Olmert en julio: sobrevivir a la publicación del informe final sobre los errores de la guerra del año pasado en Lí­bano, que contrariamente al informe provisorio, debe hacer «recomendaciones personales».