El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, declaró hoy, en el segundo día de su sorpresiva visita a Irak, que los líderes políticos iraquíes tienen en sus manos la clave para estabilizar su país azotado por la guerra.
«Triunfar en esa tarea depende de los propios líderes de Irak y la solución definitiva en este país será política», aseguró Cheney ante los dos mil militares estadounidenses presentes en la base de Camp Speicher.
«Pero ello requiere tener una seguridad básica, sobre todo en Bagdad, donde los estadounidenses están trabajando junto a las fuerzas iraquíes para desarrollar la nueva estrategia», añadió el vicepresidente, quien el miércoles mantuvo una reunión con los principales líderes políticos iraquíes.
Cheney pasó la noche en la base estadounidense, convirtiéndose así en el responsable gubernamental norteamericano de mayor rango en pernoctar en Irak desde la invasión de Irak, en marzo de 2003.
En Camp Speicher, el vicepresidente examinó posteriormente un informe que le presentaron los servicios de inteligencia y participó en una ceremonia con las tropas.
«Fue un buen informe y me voy apreciando aún más todo lo que hacen y con más confianza en los días venideros», agregó.
En Camp Speicher están destacados entre 10 mil y 12 mil militares estadounidenses. Recibe su nombre del piloto Scott Speicher, cuyo avión fue derribado el primer día de la operación Tormenta del Desierto, en la primera guerra del Golfo en 1991, y que figura como presunta baja en acción.
La base se ubica a unos 11 km de Tikrit, la ciudad natal del ex dictador Saddam Hussein, y en los alrededores de la academia de la aviación iraquí.
El último ataque a Camp Speicher data de hace dos años, cuando un cohete alcanzó el recinto causando la muerte de un trabajador civil, que falleció de un ataque cardiaco.
Las tropas destacadas en la base se ocupan de las operaciones contra los rebeldes en las provincias del norte de Irak.
«Extremistas de dentro y fuera del país quieren mantener un interminable ciclo de violencia, mientras Al Qaida sigue operando e intenta abrir nuevos frentes», añadió Cheney.
Este remarcó además cómo «algunos parecen no tener interés en ver surgir un Irak fuerte, seguro y democrático. Una minoría violenta está intentando derribar las instituciones del gobierno pacífico que los iraquíes están intentando construir».
El vicepresidente no hizo una referencia directa a las luchas intestinas en Washington sobre la financiación de las tropas estadounidenses en la cada vez más impopular guerra en Irak.
El general Benjamin «Randy» Mixon, comandante de la División Mutinacional Norte de la que Camp Speicher forma parte, señaló que los soldados norteamericanos «ven y oyen» el debate político.
«Eso no afecta su moral o sus resultados», agregó, si bien consideró «inapropiado mezclar la financiación de las tropas con otros temas políticos».
«Deberían ir por separado. El Congreso tiene la responsabilidad de suministrar fondos a los soldados, y mezclar esto con la política es inapropiado», explicó.
Mixon, sin embargo, afirmó que «nosotros (los estadounidenses, ndlr) no estaremos aquí para siempre», al subrayar que «el gobierno iraquí debe resistir».
El general pidió que se estudie una reducción de tropas en 2008 en las provincias norteñas iraquíes, menos violentas que Bagdad, pero precisó que las tropas de Estados Unidos deberán seguir en suelo iraquí para entrenar al ejército y a la policía de este país.