Iglesias reportaron ingresos por Q850 millones; solo 66% declaró


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De acuerdo con la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), los ingresos brutos de personas jurídicas inscritas como iglesias sumaron Q850.7 millones en 2011. Conocedores del tema opinan que existe un subregistro de las instituciones religiosas porque muchas no se inscriben formalmente y evitan informar sobre sus ingresos, eludiendo así los controles obligatorios.

POR JAVIER ESTRADA TOBAR
jestrada@lahora.com.gt

El sector religioso en Guatemala se caracteriza por mantener un robusto crecimiento económico y por la falta de claridad de sus registros ante las autoridades.

Un informe de la SAT, elaborado con cifras del Sistema de Recaudación, refiere que en 2009 los ingresos brutos reportados por personas jurídicas inscritas como iglesias –de distintas denominaciones– ascendieron a Q724.81 millones; la cifra aumentó en un 12.29 por ciento en 2010, cuando los ingresos sumaron Q813.93 millones.

Para 2011 reportaron ingresos de Q850.70 millones, lo que significó un aumento de 4.5 por ciento en comparación con el año anterior.

Sin embargo, no existe claridad sobre cuáles son los ingresos reales de las iglesias, si se toma en cuenta que no todas cumplen con presentar sus reportes y otras no se encuentran oficialmente registradas.

De acuerdo con la SAT, el año pasado solo 711 iglesias presentaron su declaración de ingresos, pese a que entonces estaban inscritas 1,070. Eso significa que solo el 66 por ciento declaró como lo establece la ley.

Según la Superintendencia, en 2009 se concretaron 138 nuevas inscripciones de iglesias, mientras que en 2010 fueron 119, y otras 119 en 2011.

En contraste, el Ministerio de Gobernación reportó 200 inscripciones en 2009 y 113 en 2010, mientras que en el 2011 la cifra ascendió a 217, y a la fecha se encuentran inscritas un total de mil 579.

SUBREGISTROS

Nery Rodenas, de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), estima que existe un importante subregistro de iglesias y cree que es un tema que requiere de más atención por parte de las autoridades.

Las contribuciones de los creyentes, explica Rodenas, “forman parte del propio funcionamiento que necesitan las iglesias para el cumplimiento de sus objetivos”, aunque “otro tipo de aportes que deben ser auditados por parte del Estado, sobre todo para tener la certeza de que tienen un origen adecuado y también pueden ser utilizados adecuadamente”.

“La Constitución reconoce la libertad de culto, pero se debe tener mucho cuidado cuando esa libertad puede derivar en que se incurra en una evasión de responsabilidades”, apunta el representante de la ODHAG. “Muchas de las iglesias están realizando compra de bienes u otro tipo de aspectos sin observar las obligaciones”, agrega.

Rodenas estima que tras el surgimiento de nuevas iglesias, sobre todo evangélicas, la Iglesia Católica tiene menos fieles, aunque aclara que “no se puede considerar la cantidad como un sinónimo de calidad”.

¿NEGOCIO RENTABLE?

Consultado sobre el surgimiento de nuevas expresiones religiosas en Guatemala, alejadas del catolicismo, Carlos Seijas, doctor en Sociología, explica que “la gente ya no se quiere comprometer y prefiere poner su voluntad frente al pastor y dar su diezmo, y con eso estar segura de que se ganó su pedacito de cielo”.

En algunos casos el experto señala que se trata que las iglesias son reconocidas como “un negocio muy rentable”, y considera que el hecho de que “no haya un control sobre las personas que dirigen estas instituciones” puede ocasionar problemas, pues no existen garantías de que los “líderes espirituales” se apeguen a principios éticos.

El pastor Jorge H. López refuta la idea de que se trate de un negocio: “Yo diría que alguien que opina de esa manera es porque no tienen conocimiento de toda la verdad; a veces hay quienes juzgan únicamente por las apariencias, pero cuando ya se adentran en el verdadero funcionamiento (de las iglesias)” reconocen sus objetivos con claridad.

Al ser consultado sobre su interpretación sobre el incremento en el número de iglesias, el religioso comentó que “los guatemaltecos somos parte de una cultura muy creyente en Dios, y dadas las circunstancias de violencia, inseguridad y pobreza, pues naturalmente que la gente ya no está llorando solo sus tristezas, sino que está buscando de Dios la fortaleza, el consuelo, el respaldo y su bendición para superar todas las dificultades”.

Finalmente, López reconoció que “no todas las congregaciones existentes han hecho su proceso legal de reconocimiento ante el Ministerio de Gobernación o la SAT”, pero asegura que “cada vez hay más conciencia de pasar por ese debido proceso”.