Me sobran deseos de escribir artículos que contengan ingredientes de esperanza, buena dosis de ilusiones, alentadoras promesas de un futuro mejor para los guatemaltecos, sobre todo para las clases menos afortunadas que son las que más me interesan; pero es difícil encontrar temas que trasladen optimismo a mis contados lectores, y de ahí que, hastiado de tanta bazofia en el ámbito político y gubernamental, eventualmente publico historias triviales o de tinte humorístico.
Hoy mismo tenía esa intención; pero no me puedo sustraer a enfocar una cuestión que afecta a una organización que se ha caracterizado por el servicio que presta a la colectividad guatemalteca, en vista de que un oficial de bomberos con quien no sostengo alguna amistad me ha pedido que le dé cabida en este espacio a imputaciones de mucha gravedad.
Pero antes de proseguir hago la advertencia que no puedo verificar que los señalamientos del mayor de bomberos Otto Méndez Mora son verídicos o falsos; mas como ha acudido a mí porque arguye que se le han cerrado las puertas de otros medios impresos y electrónicas, considera que yo, por lo menos, daré a conocer las denuncias públicas que lanza contra los actuales directores del Benemérito Cuerpo Voluntario de Bomberos, que, según opinión del citado, también estarían salpicados por la falta de transparencia, por no decir corrupción, en la realización de sus actividades, como está ocurriendo en casi todas las instituciones públicas del país, fuera que el CVB recibe recursos del Estado.
Independientemente de lo que yo piense al respecto, el señor Morán, quien cuenta con 51 años y 9 meses de servicio y es miembro de un amplio grupo de elementos de esta organización bomberil que desean el cambio, enumera a grandes rasgos las supuestas irregularidades que se registran en el CVB y que atribuye a los actuales directores:
Anomalías presupuestarias que incluyen malos manejos de partidas; deficiente presentación de libros contables o balances generales; anormalidades en adquisición de bienes (del Estado) para el CVB; pésima aplicación del sistema Guatecompras, para beneficiar a determinados proveedores.
Asimismo, les imputa a los directores del Cuerpo Voluntario de Bomberos sobre valoración en la construcción de cuarteles de estaciones bomberiles; duplicidad salarial a favoritos entre el personal que labora en la institución; despidos injustificados y abusos de poder; atropello a los derechos humanos de elementos inconformes con la conducción del CVB y constantes amenazas de despido; restricciones que no están contempladas en los estatutos de la institución y violaciones a ley orgánica del CVB; monopolio y continuismo en la administración en las organizaciones internas, y, lo más notorio, obstáculos ilegales que impiden la inscripción de la planilla Rescate 2010 que encabeza el mayor César Lobos, para primer comandante, que no le permiten competir en igualdad de condiciones con la fórmula oficial en las elecciones del 1 de julio entrante.
(Un veterano jefe bomberil le comenta al bombero novato Romualdo Tishudo: -Trabajar nunca mató a nadie…pero para qué diablos arriesgarse).