Harold Caballeros: ¿cristiano o político?


roberto-arias

Según la enciclopedia, hace miles de años, en China, se fomentaba el dicho: “Si no puedes derrotar a tu enemigo, únetele”. Frase y sabiduría del libro El Arte de la Guerra de Sun Tzu. Claro que esta frase no pudo jamás sacarse del Libro de libros, la Biblia.

Roberto Arias


Esto porque la Biblia, en el Nuevo Testamento, que es la narrativa de la misión de Jesús sobre la Tierra, nunca pudo haber aconsejado sobre políticas sucias de guerra, de traiciones o de doble moral. Pero esto fue lo que hizo el pastor Harold Caballeros cuando perdió las elecciones como candidato a la presidencia de la República de Guatemala. Se fue a vender al contrincante ganador para que le dieran un puesto en el nuevo gobierno, dejando por un lado la dignidad, el decoro y la decencia.

El ejemplo que este líder religioso ha dado a la comunidad guatemalteca y a los miles de feligreses que siguieron sus arengas es funesto. Si se hubiera apoyado en lo que él predicó por años desde el púlpito de las iglesias, jamás se hubiera lanzado a la política partidista porque se hubiera apoyado en el sentir que Jesús demostró sobre la política en Su estancia sobre la Tierra. Si Caballeros dijera desconocer lo que Jesús consideró sobre la política en su corta vida humana de 33 años ¿Qué fue lo que predicó entonces? ¿Predicó peroratas sin fundamento o proclamas falaciosas?

Se sabe que los cristianos se conocen como tales porque tratan de imitar a Cristo, hasta donde su humanidad les permite, en virtud de que el humano, como tal, tiene debilidades y… la carne es débil. Pero un cristiano que conoce el fundamento de la verdad, como debería conocerlo Harold Caballeros, no tiene excusa al haberse metido a política partidista “para gobernar”, sabiendo perfectamente que en los tiempos de Jesús, una enorme cantidad de ciudadanos aspiraban localizar a la persona idónea para que llegara al poder y compusiera la inestabilidad económica y política, pero no lo encontraban.

Cientos o miles de seguidores de Jesús, emocionados por los portentos que él realizaba, querían que entrara a la carrera política para que gobernara y enderezara los entuertos sociales, económicos y políticos de los que adolecía esa sociedad, tal y como persiste la situación mundial hasta la actualidad.  Pero, ¿Qué hizo Jesús? En el libro de Juan, capítulo 6, versículo 15, el evangelista escribió lo siguiente: “Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.” No olvidemos que Jesús enseña una doctrina que separa totalmente la teología de la política; la doctrina de Jesús no permite dobleces. Tampoco podemos poner por un lado el hecho de que durante miles de años el ser humano ha probado fehacientemente que con todas las doctrinas políticas, sociales y económicas que ha ensayado, no ha podido gobernarse solo.

Es inexplicable para muchos feligreses de su iglesia, que Harold Caballeros haya olvidado que él predicó que Satanás le ofreció a Jesús que Él gobernara sobre “todos los reinos del mundo” y que Jesús lo rechazó de inmediato. Esto puede corroborarse en la Biblia en el libro de Mateo, capítulo 4, versículos del 8 al 11.

No cabe la menor duda, entonces, que Harold Caballeros sí distinguió que la imagen que estaba en el denario que pidió Jesús que le entregaran para verlo, era la de César. El pastor Caballeros vio a su dios en la moneda y pensó “Al César lo que es del César, porque él es mi dios”. ¿Qué piensa el lector?