La elección del liberal Nicolas Sarkozy como próximo presidente francés fue saludada por la patronal de este país, que se apresuró a felicitarlo, mientras la bolsa de París se mantenía estable.
La bolsa apenas reaccionó al triunfo de Sarkozy, de 52 años, pero los inversionistas consideran que su éxito fue lo bastante claro como para permitir las reformas que esperan en el ámbito fiscal — reducción de impuestos — y en el sistema laboral, que desean más flexible.
La tranquilidad en la bolsa de París contrasta con la fuerte caída sufrida por el mercado de valores tras la elección en mayo de 1981 del socialista Franí§ois Mitterrand.
Por su lado, las organizaciones patronales felicitaron calurosamente a Sarkozy. El Medef (patronal francesa) prometió «contribuir con entusiasmo a la escritura de una nueva página abierta para Francia».
Aunque las organizaciones patronales no apoyaban oficialmente a ningún candidato, no disimularon que el programa económico de Sarkozy les parecía mucho mas conforme a sus expectativas que las propuestas de la candidata socialista Ségolí¨ne Royal, consideradas «ambiguas».
La presidenta del Medef, Laurence Parisot, dirigió el domingo por la noche un telegrama de felicitaciones a Nicolas Sarkozy, a quien conoce bien y tutea en privado.
El hermano mayor del futuro jefe de Estado francés, Guillaume Sarkozy, perteneció durante años a las instancias directivas del Medef, a cuya presidencia postuló sin éxito en 2005.
El lunes, la Confederación General de Pequeñas y Medianas Empresas (CGPME) «felicitó» a Sarkozy y elogió el deseo de éste de «valorar el trabajo» y romper con la vocación «asistencial» del Estado francés.
Durante su campaña, Sarkozy se comprometió a suprimir las cargas sociales y los impuestos sobre las horas suplementarias, para incitar a los empleados a «trabajar más», aunque sin cuestionar directamente la legislación francesa sobre las 35 horas semanales de trabajo.
En economía internacional, el presidente electo intentará un mayor papel de los Estados europeos en la política de cambios y en las negociaciones comerciales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque en ambos casos tendrá un limitado margen de maniobra.
Sarkozy había criticado duramente la política del Banco Central Europeo (BCE) durante su campaña, sobre todo «la política de revaluación del euro», acusada de lastrar las exportaciones francesas.
El euro batió a fines de abril récords históricos frente al dólar y el yen.
Sin embargo, su deseo inicial de reformar el estatuto del BCE fue abandonado, pero Sarkozy podría militar por un rol más activo de los gobiernos en la política cambiaria.
Desde el punto de vista comercial, las declaraciones de Sarkozy sobre la «preferencia comunitaria» y sobre una Europa convertida en «caballo de Troya» de la globalización, fueron percibidas en el extranjero como proteccionistas.
Por otra parte, Sarkozy sugirió crear una tasa sobre las importaciones de países «que no respetan el protocolo de Kioto» de limitación de emisión de gas con efecto invernadero, es decir, Estados Unidos y los países emergentes, en especial China e India.
Para Elie Cohen, director de investigación en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) es «imposible introducir tasas unilaterales». Además, los países en desarrollo no están invitados a firmar este protocolo.
Alemania en particular se opondría a estas tasas, ya que para este país «el verdadero mercado en desarrollo es China e India», según Cohen.
En fin, para desbloquear las negociaciones en la OMC sobre la Ronda de Doha, el nuevo presidente podría ser más flexible en la polémica cuestión agrícola que su predecesor, Jacques Chirac, claro defensor de las ayudas a este sector.