El presidente Luiz Inácio Lula da Silva destacó el compromiso de la Iglesia católica brasileña con los «oprimidos» y dijo que el jueves le solicitará al Papa Benedicto XVI la cooperación en la difusión mundial de las políticas sociales aplicadas en el país sudamericano.
«Uno de los asuntos que tengo interés en discutir con el Papa es el del papel que la Iglesia ya tiene en las políticas públicas; es decir, la Iglesia participa en casi todas las políticas públicas para el pueblo más pobre, para el oprimido», dijo Lula en su emisión radial semanal de los lunes.
«Pero sobre todo, quiero discutir con el Papa las políticas sociales que tenemos en Brasil para que él (…) pueda ayudar a diseminar esas buenas políticas públicas por el mundo, donde la Iglesia católica tiene un papel importante», agregó.
Desde que llegó al gobierno en 2003, Lula, un ex sindicalista de izquierda, de confesión católica, amplió programas de asistencia social, conocidos con el nombre de «Hambre cero», que permitieron rescatar de la pobreza a millones de personas.
Lula insistió en el compromiso social de la Iglesia, y recordó que el cardenal brasileño Claudio Hummes, recientemente nombrado prefecto de la Congregación para el Clero, un cargo importante en la jerarquía vaticana, había apoyado las huelgas de fines de los años 1970 contra la dictadura militar en la zona del ABC (suburbios industriales de Sao Paulo).
Hummes «es una persona que conoce a fondo los problemas sociales brasileños. No sólo porque fue obispo del ABC cuando empezamos las huelgas de 1978, sino también porque participó activamente en la solidaridad con el pueblo que luchaba por vivienda y con los sin tierra», resaltó Lula.
El Papa Benedicto XVI visitará Brasil del miércoles al lunes, para inaugurar la V Asamblea de la Conferencia del Episcopado de América Latina y el Caribe (Celam) en la ciudad de Aparecida (interior de Sao Paulo).
Durante su estadía, canonizará al beato Fraile Galvao, que será el primer santo nacido en Brasil, el país con más católicos del mundo.
«Pienso que con el reconocimiento de la Iglesia católica al primer santo brasileño es algo muy importante para el pueblo católico, algo muy fuerte, que sin duda va a reforzar la fe del pueblo», sostuvo Lula.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.