Los inesperados traspiés del Real Madrid y el Barcelona en las semifinales de la Liga de Campeones tienen varios paralelismos que unen en la tragedia a los dos gigantes -y acérrimos rivales- del fútbol español.
La eliminación del Madrid a manos de Bayern Munich y de Barcelona frente a Chelsea se presta a un examen comparativo que animará a más de un sicólogo a considerarla una de esas «coincidencias significativas» que estudiaba Carl Jung. Después de todo, las derrotas mellizas de los dos grandes del fútbol español exhiben un paralelismo llamativo.
En primer lugar, los dos perdieron sus partidos de ida como visitantes, pero lo tomaron con calma por estar convencidos de que la localía los iba a favorecer en la vuelta. Después de todo, los feudos de los dos habían sido poco menos que imbatibles, además de temibles para los visitantes.
La segunda coincidencia significativa es que en los partidos de vuelta, los dos grandes españoles se pusieron en ventaja de 2-0, marcador que les alcanzaba para lograr su objetivo de avanzar a la ansiada final del 19 de mayo en Munich. Sin embargo —y sigue el paralelismo— ninguno de los dos pudo mantener esa ventaja con miras al premio: Barcelona vio que un Chelsea con diez hombres le empataba 2-2, y Bayern le encajó un penal al Madrid con que empató la serie y forzó la definición por penales.
En tercer lugar, los actores principales de los dos conjuntos fallaron en el momento decisivo del espectáculo que los tenía como grandes figuras: el argentino Lionel Messi, proclamado durante los tres últimos años como el mejor futbolista del mundo, no pudo convertir un penal que habría dado a su equipo la ventaja para clasificarse. Y Cristiano Ronaldo, el mejor del mundo antes de Messi, falló inexplicablemente frente a los doce pasos al abrir la definición por penales pese a haber anotado dos veces antes en el mismo partido.
El martes, Madrid se rió de Barcelona, y el miércoles, Barcelona se rió de Madrid.
¿Coincidencias significativas? ¿Vidas paralelas?
Ofrecen cheque en blanco a Guardiola
Pep Guardiola y Sandro Rosell, técnico y presidente del FC Barcelona, respectivamente, se vieron las caras tras la eliminación del Barça ante el Chelsea. El encuentro tuvo lugar en casa del entrenador, en una reunión que duró tres horas.
El técnico esperará hasta mañana para comunicar a los jugadores su decisión final en la vuelta del equipo a los entrenamientos. Las especulaciones apuntan que Guardiola podría estar más cerca de tomar la decisión de marcharse, aunque su respuesta todavía no es definitiva.
Según informaron fuentes especializadas en futbol, el club está dispuesto a ofrecer un cheque en blanco a Guardiola para convencerle de que se quede, pero no es una cuestión de dinero para el entrenador catalán. Mañana puede ser el día clave.
En caso de que Guardiola no acepte continuar, el FC Barcelona ya tendría plan B para que se siente en el banquillo la próxima temporada. Marcelo Bielsa, técnico del Athletic de Bilbao, y que aún no ha renovado para el próximo año con el conjunto vasco. Laurent Blanc, actual entrenador de la Selección Francesa, y que se le vence contrato al finalizar la Eurocopa de este año. Y Ernesto Valverde, exbarcelonista y técnico del Olympiacos, que finalizará contrato dejándolo campeón. También se ha hablado de las posibilidades de Luis Enrique, actual entrenador de la Roma, y André Villas-Boas, recientemente destituido del Chelsea.