En la diligencia realizada esta madrugada, brindó su declaración desde la Audiencia Nacional de España el único sobreviviente del incendio de la sede diplomática, Máximo Cajal, quien narró que el 31 de enero de 1980 trató de ponerse en contacto con los funcionarios del Gobierno de Guatemala, para que retiraran las fuerzas de seguridad.
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Un grupo de 37 campesinos y estudiantes de la Universidad de San Carlos, en contra de la represión en Quiché y la desaparición de campesinos, protestaban en la sede diplomática.
De acuerdo con las declaraciones de Cajal, llamó al ministro de Relaciones Exteriores, Eduardo Castillo Valdez, y al ministro de Gobernación, Donaldo Álvarez Ruiz (ambos funcionarios de ese entonces), para solicitarles su mediación para retirar a la, en esa época, Policía Nacional; no obstante, según Cajal, estos no atendieron su llamado.
“Para mí el origen de todo esto es que quienes debían haber hablado para facilitar la salida de los campesinos y preservar su integridad física eran aquellas personas con quienes yo había intentado establecer contacto” relató Cajal, refiriéndose a los ex funcionarios.
Cajal narró que el grupo de manifestantes llevaban consigo envases de aguas gaseosas, con una mecha de tela, y que momentos después se percató que eran bombas molotov. “Yo les dije que para evitar problemas que me las dieran para ocultarlas” aseguró.
El exembajador relató que las fuerzas de seguridad del país rodearon la sede diplomática, entraron por el techo y rompieron la puerta, armados con fusiles y hachas, “fue como una película de terror cuando ingresaron” dijo.
También mencionó que en el momento en que Policía ingreso, se produjeron los disparos que desataron el incendio y que impidieron que los campesinos y estudiantes pudieran salir del lugar.
No obstante, el exembajador enfatizó que no podía decir si los disparos fueron el origen del fuego o si los campesinos iniciaron la explosión.
“Yo me di cuenta de que aquello se había acabado, y que no había manera de negociar la salida de las personas” dijo Cajal, quien junto a Gregorio Yujá, con heridas y lesiones, lograron salir del lugar. Ambos fueron llevados a un centro hospitalario; sin embargo Yujá fue asesinado al día siguiente, apareciendo su cuerpo en la Universidad de San Carlos.
Según relató Cajal, desde afuera observó cómo crecía el siniestro y que se escuchaban los lamentos de la gente que estaba adentro. También manifestó que las fuerzas de seguridad no permitieron que los cuerpos de socorro llegaran al lugar para auxiliar a las víctimas y que solo la Cruz Roja estuvo en el lugar.
CONTRA GARCÍA ARREDONDO
En dicha conferencia también brindó su declaración Beatriz de la Iglesia de López, esposa del ex diplomático, quien reveló que agentes de las fuerzas de seguridad de particular custodiaban a Cajal.
Pedro Bermejo, director de Política Exterior para Iberoamérica, rindió su declaración también –quien aseguró su llegada Guatemala–, al día siguiente de la tragedia.
Según las autoridades del país, dichos testimonios podrían ser usados contra Pedro García Arredondo, otrora jefe del Comando Seis de la extinta Policía Nacional, quien hasta el momento es el único procesado por el siniestro.