Relatos de hombres y mujeres que se encuentran sumidos en la tristeza porque no logran establecer una relación de pareja. Aún no encuentran la posibilidad de acceder a un medio social que les ayude a conocer gente, a socializar, a visualizar perspectivas de encuentro con el amor, con una persona que se convierta en su socia de vida. Como resultado, esto les genera tristeza, desconsuelo, impotencia y malestar consigo mismas. Se preguntan a ellas ¿Qué hay de malo en mí que no puedo encontrar a alguien que desee compartir conmigo, que se fije en la persona que soy?
Esto pareciera ser una preocupación fútil vista desde los ojos de fuera. Sin embargo, cada vez más se presenta esta situación, como una queja en la vida que ocasiona malestar y sufrimiento a muchas personas. A todas las edades, adolescentes, jóvenes, adultos y aún en las personas mayores. Considero que esta situación se invisibiliza y aún se menosprecia socialmente. La realidad es que para quienes la viven es fuente de displacer, tristeza e inclusive lágrimas.
Lo que puedo observar es a gente preciada con muchos atributos especiales, con timidez y por ende, dificultades para socializar. En las mujeres existe el agravante de que la juventud pasa. Y en nuestro país, la juventud es sinónimo de belleza, además, la mujer en Guatemala se vuelve vieja en un chistar, al mismo tiempo si es inteligente y se ha dedicado a logros académicos y laborales ejerce una especie de intimidación en el género masculino. De allí, la alta posibilidad de llegar a ser “quedadas”. Aunque la sociedad se encuentra realizando cambios, aún ello constituye un inconveniente.
Los hombres igualmente enfrentan esta situación. Sin embargo, es más fácil que ellos lleguen a comprar lo que consideran compañía. Y pagar a ellas para que termine la relación cuando esta no ha sido satisfactoria, o se convierte en un sacar y sacar que cuando estos se hastían deben de considerar como darle fin en términos amables. Para que las amenazas de fatalidad no les alcancen, incluso han de remunerar o indemnizar a este conato de relación.
También puede suceder que efectivamente existan características de personalidad que aun deseando un acompañante de vida. Hacen cosas, posiblemente a nivel inconsciente, para que las circunstancias lleguen a ser fallidas.
En el arte de amar de Ovidio, él aconseja que las personas asistan a lugares públicos -Ej. El coliseo- para conocer a otras. Y que esta búsqueda de pareja puede semejarse al arte de la cacería. Al enamorar a alguien el proceso de cortejo ha de ser algo sutil, miradas, sonrisas, gestos, insinuaciones. Cuando no se da de esta manera y se convierte en una actitud directa y poco sutil. Constituye una conducta ahuyentadora en lugar de acercar a los demás.
En la actualidad existen nuevos recursos para provocar este tipo de acercamiento. Posiblemente, nunca imaginados por el antiguo Ovidio. La internet tiene links que proporcionan el conocimiento de otras personas, que compartes su soledad y desean salir de la misma. No me atrevería a decir si ello es bueno o malo, ya que existen muchas historias con final feliz, pero también las hay de infelicidad y timo. Considero que siempre es bueno ver todas las alternativas para considerar y estar atentos a los posibles riesgos.
En lo personal pienso que esto de la búsqueda de la pareja ha de ser un proceso consciente y no determinante en la vida de cada persona. Es una experiencia muy satisfactoria convivir y amar a nuestra pareja, así como encontrar la correspondencia de nuestros sentimientos con alguien más. Pero ello solamente se encuentra como una experiencia completa, cuando nosotros hemos encontrado el agrado personal de nuestra propia compañía y no sentimos angustia alguna de encontrarnos en nuestra soledad.
Para ultimar desearía mucho que estas personas que se encuentran con desmotivo y apocamiento en la vida por considerar como imposible este sueño encontraran esperanza y consideraran la felicidad de manera independiente de estar solos o acompañados. Que observen que existe mucha gente que aparentemente vive en compañía y posee una relación de pareja. Pero, que allí también puede estar presente la soledad. Que no hay soledad más intensa que la que se vive en una supuesta compañía. Y que muchas veces es mejor estar solo que mal acompañado.