Gastos absolutamente necesarios


Oscar-Clemente-Marroquin

Alguna gente cree que es un absurdo proponer que el Estado se haga cargo del financiamiento de las campañas políticas, como ocurre en otros lugares, pensando que si los particulares sufragan esos gastos los contribuyentes nos ahorramos la necesidad de pagar por el proselitismo. La verdad es que el financiamiento de las campañas políticas es la principal fuente de tráfico de influencias y de posterior corrupción porque los financistas terminan cobrando su inversión y lo hacen con creces y de manera no transparente.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Pues lo mismo pasa con la insistencia en andar pidiendo jalón para viajar al exterior en los aviones privados de los empresarios. Es curioso leer constantemente cómo los empresarios recurren a la frase de que “no hay almuerzo gratis”, pero la olvidan cuando invitan a almorzar a los funcionarios públicos o, lo que es lo mismo, cuando les dan jalón en sus aviones para llevarlos a otros países.
 
 Por ello creo que hay gastos que son absolutamente necesarios y que el Estado tiene que invertir en un aparato decente para que pueda ser usado por el Presidente de la República. Por supuesto que entiendo que eso significa no sólo la inversión en la compra del avión, sino el costo de cada viaje y el mantenimiento de la nave, puesto que no podemos permitir que pase lo mismo que ha ocurrido con los helicópteros y los aviones de la Presidencia que han sido abandonados por falta de repuestos y del necesario mantenimiento que cualquier máquina necesita.
 
 Los argumentos que se usan para explicar la “necesidad” de aceptar el “almuerzo gratis” son repetitivos y los mismos se han usado hasta el cansancio. Claro está que es más eficiente viajar en avión privado, es más cómodo, se pierde menos tiempo y hasta es más acorde con la dignidad del mandatario de un país. También se repite que esos viajes de jalón no tienen costo y es cierto que no lo tienen en términos transparentes, pero si recordamos que, como nos dicen todo el tiempo los empresarios cuando hablan de la inversión social o de ese tipo de gastos, nada es gratis en esta vida, la suspicacia es más que justificada.
 
 En la mayoría de países no se permite que funcionarios o miembros del parlamento hagan uso de aviones privados y es una norma sana para evitar tráfico de influencias. Es más, en Estados Unidos hasta prohíben que les paguen literalmente almuerzos o que los lleven a eventos deportivos. No es capricho ni prurito, sino entendimiento de que en ese nivel de poder, todos los favores, grandes o pequeños, se terminan pagando como hemos visto que pasa en Guatemala con los financistas de campaña.
 
 Tampoco pienso que como somos un país pobre, nuestras autoridades tengan que viajar en clase turista en aviones comerciales con conexiones que toman mucho tiempo. Personalmente me toca viajar con alguna frecuencia a destinos donde no hay vuelos directos y por lo tanto tengo que prepararme para dedicar todo un día para cambiar de avión y pierdo muchísimo tiempo en aeropuertos por esa causa. Entiendo que el tiempo de un gobernante es valioso y que aun en los salones exclusivos de los aeropuertos no se tiene ni la privacidad ni la facilidad para despachar eficientemente los asuntos que tiene que resolver un mandatario.
 
 Pero de eso a aceptar que ahora resulte que hay almuerzos que sí pueden ser gratis hay una enorme diferencia. Por ello pienso que con todo y lo costosa que pueda resultar la inversión en un avión, vale mil veces más la pena hacerla que andar pidiendo jalón o aceptando favores que de una u otra manera se pagan, salvo que uno sea un total desagradecido.