De la Cumbre de las Américas


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“El hecho de que no haya declaración no es un fracaso”. Juan Manuel Santos

Como la Semana Santa, la Cumbre de las Américas 2012 es parte de la historia. Desde la realización de la primera  en Miami  1994 a la fecha el problema de las drogas  ha ocupado un  lugar especial junto a temas como  acceso a la educación y a  servicios básicos de salud.

Edith González


Lo significativo ahora es que  fue propuesto por nuestro presidente Otto Pérez Molina, y su relevancia estriba en buscar nuevas salidas al problema, que como bien dicen  nos ha llevado a “poner los muertos” dejando hogares desintegrados,  muchos niños huérfanos y una enorme cantidad de jóvenes inválidos dependientes  y con un futuro incierto. La reunión de por sí es trascendental para conocerse, dialogar, hacer amigos de quienes  echar mano en futuras oportunidades, y por supuesto discutir analizar y buscar soluciones a los problemas comunes de las Américas.

 Que no se llegó a consensos, quizás. Que no se aprobó la despenalización de las drogas, seguro. El tema fue planteado, y discutido a plena voz o tras la puerta, pero   existe la decisión  de hacer algo, para evitar continuar en lo mismo.  Y como dicen, es una idea, el que tenga otra mejor que la exprese. Porque finalmente en lo que sí estuvieron de acuerdo es  en darle a la Organización de Estados Americanos, OEA, un mandato para que analice alternativas a la lucha contra el narcotráfico. Para evitar las muertes que la droga deja a su paso desde el sur hasta el norte. Tanto por la droga en sí como por la delincuencia y ola de terror que siembra a su alrededor y de la cual los chapines no nos salvamos. Lo esencial es que el tema paso a discusión en la búsqueda de mejorar la calidad de vida de todos y como dice  la doctora Mirta Roses, directora de la Organización Panamericana de la Salud: la Cumbre contribuyó a marcar nuevos caminos y renovar el compromiso compartido, promover el desarrollo humano y los más altos niveles de bienestar para todos los pueblos de las Américas.

 Importante y justo es  reconocer que la agenda oficial de la VI Cumbre de las Américas  busco abrir nuevos caminos  para nuestros países. Los  representantes de los 33 países asistentes  dialogaron sobre temas viejos buscando respuestas nuevas e hicieron alianzas para futuros proyectos  comunes. La  cooperación solidaria y  la   salud como eje central  son temas que no podían  dejarse pasar, pero existen otros como: El desarme latinoamericano y  la inmigración que igualmente dejan enorme cantidad de víctimas. Esperemos que puedan dialogarse y consensuarse antes de cuatro años y sino pues por lo menos que sean temas serios a tratar en la próxima.