Volcán Popocatépetl lanza piedras incandescentes


inter27_1

El volcán Popocatépetl emitió hoy por la madrugada una densa y gigantesca columna de cenizas, que se elevó al cielo al sureste de la Ciudad de México, además de lanzar un flujo de rocas incandescentes cerca del cráter.

MEXICO Agencia AP

Imágenes de cámaras emplazadas cerca del volcán y conectadas al sitio del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) mostraron que la fumarola se elevaba desde el Popocatépetl, de 5 mil 450 metros (17 mil 886 pies) de altura, al amanecer. Sin embargo, el cielo nublado impedía la visibilidad del volcán desde una distancia mayor.

La cadena Televisa transmitió imágenes de rocas y gases incandescentes que fluían cerca del cráter.

Esta semana, las autoridades elevaron el nivel de alerta debido a la creciente actividad del volcán, cuya erupción más poderosa en mil 200 años ocurrió el 18 de diciembre de 2000.

Entrevistada por Televisa, Laura Gurza, coordinadora general de protección civil de la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior) dijo que la actividad volcánica observada en la mañana no constituía un motivo suficiente para ordenar la evacuación de poblados cercanos. Sin embargo, instó a la gente que reside en las inmediaciones del volcán a mantenerse atenta.

El volcán es monitoreado permanentemente… y si se tuviese alguna consideración de actividad extraordinaria que ameritara la implementación de un incremento en la alerta… ello significaría una evacuación preventiva… no sería una evacuación masiva sino preventiva», dijo Gurza, quien instó a los pobladores a tener a la mano documentos importantes y a conocer las rutas por las que tendrían que abandonar sus lugares de residencia en caso de que se incrementara el riesgo.

El viento estaba llevando las cenizas hacia el noreste, en dirección al estado de Puebla.

Residentes de Huejotzingo, poblado ubicado a 30 kilómetros (18 millas) de la cumbre, realizaban sus actividades normales bajo la colosal columna de ceniza y vapor de agua. Luz María de Olate, de 35 años, colocó a su hijo de 5 años una máscara quirúrgica porque los maestros de su escuela dijeron que la ceniza podía afectar los pulmones de los niños.

Pero al igual que cientos de residentes de las laderas del volcán, ella no teme a una erupción. Tampoco tenía miedo su hijo mientras se dirigían a la escuela.

«No tengo miedo, es mi tío», dijo Oscar Olate, expresando la relación personal que muchos habitantes del valle sienten por el Popocatépetl, cuyo nombre en lengua náhuatl significa «montaña humeante».

La gente ve al volcán con cariño, dijo el vendedor callejero David Gorzo Navarro, de 45 años.

«Cuando caen las cenizas es como abono», comentó.

Más de 30 millones de personas tienen a la vista el coloso, situado entre el estado de México, Puebla y Morelos, y el cual ha tenido erupciones intermitentes desde diciembre de 1994, lanzando mayormente ceniza.

El presidente Felipe Calderón hizo referencia en un discurso a la intensificación de la actividad del volcán y los problemas que ha debido enfrentar durante su gestión, que comenzó en 2006 y concluirá en diciembre.

«Nos ha tocado vivir tiempos complejos, qué duda cabe… la influenza, la crisis de la influenza, la A-H1N1; también, por aquel mismo año (2009), las inundaciones en unas partes, las sequías, todavía persistentes en otras», dijo Calderón. «En fin, de todo. Sólo falta que haga erupción el Popocatépetl y ya completamos el cuadro. Esperemos que no».