Apenas han pasado tres meses desde que, afortunadamente, se fue el gobierno de Álvaro Colom y apenas nos está pasando el mal sabor de boca que dejó en la mayoría y aquellos que surgió como la esperanza en plan propagandístico, fue sustituido por un Presidente y una Vicepresidenta que al menos, a mí, me dio la verdadera esperanza de que Guatemala podía empezar a cambiar.
¡Malaya hombre!, como dicen en mi tierra, son apenas tres meses y parece que nuestra patria de nuevo está al revés y que los errores, si bien, no son fuente de derecho, debían de ser para que los políticos, los nuevos funcionarios, el Presidente y sus cercanos y lejanos seguidores aprendan y rectifiquen el rumbo de corrupción y desastre que llevábamos.
Repito hasta la saciedad en que en tan poco tiempo no se puede cambiar todo, pero sí creo que en 90 días se pueden dar muestras y lecciones de que se está reencauzando el rumbo y la senda recta empieza a aparecer. Veamos algunos ejemplos. El ministro de Finanzas, hombre de confianza de Otto Pérez, después de afirmar tajantemente que se dejaba sin efecto la compra de medicamentos al dúo financista (de Colom y Pérez), Cohen- Alejos porque tales medicinas estaban sobrevaloradas, a los pocos días reculó, indudablemente por órdenes superiores y siempre sí, se compraron las medicinas sin que se diera una explicación al respecto; con los fertilizantes la diputada Nineth Montenegro dijo que existía una sobrevaloración de 55 millones de quetzales (en donde está el financista Dalton dentro del entorno); pero el presidente Pérez dice que no es cierto; se asfaltó un tramo de 16 kilómetros a Antigua utilizando concreto (hecho por el donante Novella), lo cual, aunque mejora calidad aumenta los costos al doble; los alcaldes no se quedan atrás y ya hay uno que creó un «fideicomiso» de 25 millones para construir cinco escuelas; la Contraloría ya no hace escándalos porque la titular de esa institución se autoaumentó el sueldo al doble; los «cuantiosos» sueldos que Prensa Libre publicó y que asustan a cualquiera no son ciertos pues la mayoría de los mencionados ganan casi el doble, fuera de que los gastos de cualquier naturaleza del Presidente y la Vice son pagados por la SAAS con una tarjeta de crédito especial; se han contratado «asesores» que valen su peso en oro, aunque no sirvan para nada; la violencia continúa imparable aunque reconozco que el ministerio de Gobernación tal vez sea la única cartera que al menos trata de cumplir su función; en relaciones exteriores ya van varias metidas de pata tamaño monumento como: la invitación al dictador iraní a la toma de posesión de don Otto (un militar de derecha como él mismo se define), la despenalización de las drogas causó polémica y nuestro Presidente fue conocido internacionalmente, pero allí quedó todo tras un agarrón entre los presidentes de El Salvador, Honduras y Guatemala y la indiferencia del de Panamá y Nicaragua; fuera de los malintencionados rumores de que con esa propuesta se pagaban facturas a los financistas del nuevo gobierno, lo cual no creo en absoluto, las organizaciones campesinas de siempre y el grupúsculo minoritario de Luis Lara ya empiezan a joder a los guatemaltecos que trabajan honradamente y lo que se dijo en un tiempo de que no se permitirían bloqueos en carreteras, calles y avenidas se quedó en el tintero… en fin, paremos de contar.
Otra cosa que llama la atención es que en al menos los dos primeros meses tanto el presidente como su vice parecían ir de la mano en cuanto a las decisiones y programas de gobierno que adoptaban en conjunto, pero últimamente se nota que cada quien va por su lado. ¿Por qué será? Me lo podrían explicar los periodistas faferos que están al servicio oficial. ¿Y del Congreso? Solo se pueden decir malas palabras y los lectores se enojan cuando las uso. ¿Y el Organismo Judicial? Demostrando que es una prolija agencia de viajes para los magistrados de la Corte y que para una juez, la señora Gloria Torres Casanova es un angelito de primera comunión. Guatemala pues, está al revés, igual que ayer y sin esperanza de cambiar.
Uno de los que más lamenta lo que ocurre es este columnista que honestamente creyó en el milagro de que Otto Pérez y Roxana Baldetti significarían lo positivo que nuestra patria necesita. Están empezando, pero empezando mal, ojalá que en el futuro rectifiquen y enmienden el camino. Cuatro años, como los últimos 25 que hemos vivido ya no podremos aguantarlos.
HABLANDO DE SUELDOS. Baudilio HIchos fue apaleado por los medios de comunicación por tratar de fijar un sueldo de Q40,000.00 a los diputados, cuando, según dicen, ganan apenas Q29,500 lo que implicaba un aumento de Q10,000.00. ¡Huechos!, sin contar los sobornos que les pasan, los diputados ganan más que esos 29 mil por las diferentes modalidades y conceptos por pago. En cuanto a los funcionarios del Ejecutivo y del Judicial, fuera de su sueldo y los gastos de representación, existen otras fuentes de ingreso, como ser miembros de diversas instituciones por las que perciben «dietas jugosas», así como «cajas chicas», «gastos emergentes o extraordinarios», pago de guaruras, gasolina, uso de vehículo y muchos más. Hichos metió la pata porque no se imaginó que lo que notarían los ágiles periodistas era el «aumento» a los diputados y no el que se unificaban los diversos conceptos de ingresos de los funcionarios en un salario único que pagaría IVA e ISR, aunque recordemos la sabia sentencia que la dijo algún ser extraterrestre con título de abogado «hecha la ley, hecha la trampa». Pero por si no lo saben la penqueada que a Hichos le dio una buena parte de la prensa fue poca con la que le dieron sus «colegas» diputados y funcionarios de los otros poderes del Estado, porque ellos salían mas jodidos unificando en un solo sueldo, lo que ganan desperdigado que es mucho pero mucho más… ¿Estamos?…