Lecciones después de Arredondo


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De la explicación que el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, brindó sobre la renuncia del exministro de Salud, Francisco Arredondo, que según se informó se debió a complicaciones en la salud del exfuncionario, se desprenden varios elementos que el mandatario deberá tomar en cuenta y darle la mayor relevancia del caso, si lo que quiere y espera es que su mandato trascienda como el que cambió el rumbo del país cuando ya no era posible llegar más bajo.

Luis F. Arévalo A.
lufearevalo@yahoo.es


Y esto es que, la salida de Arredondo estuvo marcada también por el inconveniente de que parte de su equipo se supone estaba haciendo, a sus espaldas, el trabajo de la manera más inconveniente, cuyo resultado no servía para garantizar la transparencia y la priorización del gasto -bandera del gobernante-, pues se trasladaron recursos que eran para medicamentos a rubros que en realidad no son tan importantes si se les compara entre sí.

Y es en esta parte, donde el mandatario debe cuidar que su gestión se realice cuidándose de la gente que lo rodea. Porque si bien sus funciones encarnan elogios y respeto propios del cargo, debe poner atención cuando sus funcionarios o allegados quieran tapar el sol con un dedo para ocultar los errores que hayan cometido. Y sobre todo, cuando lo celebren por los éxitos que se alcancen.

Debe cuidarse también y sobre todo de aquellos que siempre han estado en la función pública, en las distintas carteras y secretarías, gobierno tras gobierno. Es decir, de ese equipo que siempre se queda no importa el gobierno que administre el país.

Sin embargo, la cuidadosa selección de estas personas es muy importante, porque también es cierto que entre estas existen equipos técnicos muy capaces de realizar su trabajo y sobre todo con empeño hacia Guatemala y que a lo largo de sus años de servicio en el Estado, nunca se han comportado como perros falderos tratando de llegar a puestos más elevados producto de inclinaciones políticas.

Pero, también están aquellos con los que sí se debe tener la mayor precaución. Sobre todo es este corto tiempo en el que aún se están madurando las líneas que el nuevo gobierno está intentando llevar a cabo. Por ello, es de tener mucho cuidado con los funcionarios que siempre han hecho y van a querer continuar haciendo de la gestión pública un modo de vida tal que, en lugar de destacar y reputar como servidores públicos, se dediquen a servirse de los recursos que con grandes sacrificios paga la población.

Esa es una fracción de la lección de la salida del primer jefe de una cartera en este gobierno. Pues aparte de la salud de Arredondo, las complicaciones en el Ministerio del que estuvo a cargo son preocupantes, pues es uno de los que se convierte en piñata política durante la gestión de cada administración gubernamental entre sindicatos, financistas y otros interesados. Sobre todo en la recta final, a mediados del tercer año. Pues recuerde que siempre y toda la vida se habla de que no existen insumos para trabajar cuando las necesidades de la ciudadanía son amplias en ese rubro.

Por tanto, el equipo de gobierno debe cuidarse las espaldas, si lo que espera es trascender en la historia y no solamente llenarnos de discursos en los cuales sabremos de antemano qué van a decir.