Pérez Molina replanteó la “despenalización”


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Antes insistí en que emplear el término “despenalizar la droga” del presidente Pérez Molina era demasiado vago, por no precisar su real y verdadero concepto y planteamiento, por lo que era forzosamente necesario hacerlo más explícito. Había que darse a entender mejor, era necesario concretarlo y explicarlo ampliamente para no dejar ningún cabo suelto.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


Al leer la entrevista realizada por Diario La Hora, publicada el recién pasado viernes 13 de abril, pude apreciar que el Presidente se había percatado de ello, pues con base en la experiencia adquirida, había madurado mejor la idea replanteando su iniciativa, como su interés porque no fuera a morir en la primera de cambios.

    De esa cuenta, ahora estoy compartiendo el criterio presidencial  especialmente cuando dice textualmente: “…en lo que yo conozco del tema, (precisando los cargos y los años de experiencia obtenidos) lo que he visto es un crecimiento de la producción, tránsito y consumo de drogas…” para luego decir: “Sobre este análisis, yo llamo al debate, a un diálogo para encontrar rutas alternas y nuevas para luchar contra el narcotráfico. Que sean diferentes propuestas, no nos centramos únicamente en la despenalización. Es una de las opciones, que ha sido investigada y analizadas por diferentes sectores a nivel mundial. Nosotros, lo que necesitamos es buscar una alternativa diferente y no seguir haciendo lo mismo, que por lo menos, yo puedo dar testimonio que en los últimos 20 o 25 años, esa lucha prácticamente ha fracasado, porque el narcotráfico y el crimen organizado conexo, crecieron. Eso lo tengo más que constatado”.

    Lo anterior es un claro llamado al debate y al diálogo, no es una imposición circunscrita únicamente a la  “despenalización”, sino crear un método para encontrar otros rumbos, otras vías para combatir eficazmente todo aquello relacionado con la drogadicción. Claro que el tema es por demás delicado, pero ¿Cómo evitarlo  cuando tenemos a la vista los sufrimientos padecidos en carne propia y sus tremendas consecuencias? Por lo anterior, estimo que el replanteamiento de tan peliagudo asunto seguramente va a poder lograr mucha mejor recepción internacional (aunque no por la vía de la inoperante OEA) pero sí de  organismos especializados en la materia y de los mismos Estados Unidos, que antes se oponía firmemente a apoyar esa mentada, solitaria y exigente “despenalización”.

    Lo que más agrada de la actitud presidencial es su postura permeable, su demostrada disposición a no empeñarse tercamente en encontrar una sola solución al problema, sino a un conjunto, por lo que desde ahora mismo debiera germinar el apoyo de los otros organismos del Estado guatemalteco, de sus entidades científicas, académicas, partidos políticos, sectores, gremios y tantos más que realmente anden buscando lograr el bien común de los guatemaltecos y por qué no decirlo, el de toda la humanidad. ¿Qué pasó en la reciente cumbre americana? Eso es lo de menos, las cartas ya están puestas sobre la mesa.